Alto al fuego en la frontera del Miño

Cerveira y Valença crean en su aeródromo un centro conjunto con 15 brigadistas durante todo el año

Alto al fuego en la frontera del Miño Cerveira y Valença crean en su aeródromo un centro conjunto con 15 brigadistas durante todo el año

TUI / LA VOZ

«Si no consigues aplacar un fuego en los primeros veinte minutos ya sabes que va a ser un caos». Catorce años de experiencia avalan esta advertencia de Eduardo Afonso, uno de los efectivos del primer centro intermunicipal de Protección Civil de Portugal. Vila Nova de Cerveira y Valença son los promotores de esta iniciativa que pretende «compartir los medios y recursos a los dos municipios en materia de Protección Civil y Defensa del Bosque contra Incendios», explica el alcalde cerveirense, Fernando Nogueira. Su labor de protección y prevención se centra en las dos localidades lusas aunque la intención es establecer una colaboración similar como la que disfrutan todos los servicios municipales de las dos riberas del Miño.

«El nuevo centro intermunicipal de protección civil pretende, no solo garantizar apoyo a las poblaciones del Alto Miño, sino también de la vecina Galicia, cuando así sea solicitado y estará en funcionamiento todo el año», señala el alcalde valenciano, Jorge Mendes. Los dos regidores se remiten al acuerdo histórico de los bomberos con Tui y Cerveira para avanzar en un pacto similar, «porque ya existe esa voluntad, de formalizar un protocolo de colaboración en la misma línea». Y es que la «situación estratégica» del nuevo servicio, que está en el aeródromo de Cerval, donde ahora ya pueden tomar tierra helicópteros de emergencias y en el que está previsto puedan trabajar hasta los de mayor porte y cargar combustible a dos años vista es igualmente rentable para el sur gallego y los veinte minutos que, según el agente Eduardo Afonso, determinan el devenir de un incendio es un parámetro determinante en la centralización de este servicio.

«Estén donde estén los equipos, el tiempo máximo de respuesta se reduce significativamente gracias a este despliegue, pudiendo alcanzar cualquier punto de Cerveira en diez minutos y el más lejano de Valença en el límite justo porque juntos, suman 20.000 hectáreas de masa forestal a proteger», indica Pedro Soares, adjunto del gabinete del alcalde de Cerveira.

«El Miño no es de Portugal ni de España sino un recurso común», apunta Fernando Nogueira, cerrando el círculo de una estrategia de colaboración que Tui y Valença sellaron con una eurociudad. Como en la que ahora también trabajan Cerveira y Tomiño, municipios que además de unirse físicamente en el 2004 con un puente internacional van a contar con otro peatonal para aproximar aún más sus dos orillas.

Los cálculos matemáticos, comunes a cualquier lengua del mundo y pilares del diseño de la lucha contra los incendios, son igualmente favorables en la ribera gallega. «Si no descargas agua cada cinco minutos desde el medio aéreo, el trabajo sobre el terreno no progresa», advierte Eduardo Afonso. De momento, los hidroaviones de ambos países que trabajen sobre el Miño han de ir a repostar a Vila Real o Santiago respectivamente, una operación que, según los expertos lleva hasta dos horas, pero si se implementa el servicio en el aeródromo de Cerval, ese tiempo multiplica las posibilidades de éxito del operativo.

Las cuentas son tan iguales en las dos riberas del Miño que hasta las fechas coinciden. «Los peores días fueron en el mes de agosto del 2006, del 2015 y el 15 de octubre del año pasado», aseguran los brigadistas lusos. En esas mismas fechas fallecieron en Galicia seis personas, cuatro de ellas el 15 de octubre, cuando las llamas cercaron Vigo y arrasaron en una hora el 99 % del monte comunal de Chandebrito, en Nigrán.

«Al trabajar todos juntos es todo más operativo, hemos pasado de ser diez entre las dos bases a quince en una y con más medios y vehículos», apunta Carlos Alves, del equipo de Cerveira. Además de ser el primer centro conjunto del país es también pionero en sumar grupos de protección privados y públicos. En el parque trabajan también bomberos de Afolca, contratados por las celulosas Navigator y Altri. «Es tan importante mantener el monte en buenas condiciones como la respuesta en sí ante el incendio», destaca Paulo Mauricio, miembro de Afolca.

Cerveira y Valença pretenden multiplicar el potencial de este acuerdo con un proyecto para el 2020 pendiente de conseguir fondos europeos ya que supera la barrera de los 3 millones y que permitiría construir nuevas instalaciones, aumentar la pista y surtidores de carburante.

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