Ponteareas, Redondela y As Neves reclaman sus montes

Veintiocho miradores de la comarca, incluidos en el catálogo de excelencia del Ministerio de Cultura

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vigo / la voz

Faltaban dos años para que fuese aprobada la ley de montes comunales pero las distintas parroquias gallegas ya empezaban a reclamar sus derechos. En enero, los vecinos de Liñares y Tortoreos, en As Neves, tomaban sus reclamados montes para protestar por los usos concedidos por el gobierno local. Algo similar ocurría en San Lourenzo de Oliveira, en Ponteareas. Los vecinos se opusieron a la retirada de madera corta en A Picaraña. En Santa María de Oia y en Cabeiro, en Redondela, ocurría lo mismo. En este último municipio estaban tan hartos de que se les relacionase con los fraudes del aceite y la leche en polvo que decidieron estudiar la posibilidad de presentar denuncias contra quienes empleasen estos términos. Mejor fama adquirió Tomiño al repetir estancia vacacional en Tebra las infantas Elena y Cristina. La reina Sofía acudió a visitarlas a mediados del mes de julio.

Los pescadores del río Miño publicaban sus quejas en La Voz de Galicia contra las actividades descontroladas de las empresas de extracción de arenas. El problema se repetía desde Salvaterra de Miño a A Guarda, pasando por Tui y O Rosal.

Este periódico también servía de altavoz a los miembros de la Asociación de Veciños de Moaña. Estaban tan hartos de la desidia oficial que realizaron un análisis de la salud pública de su municipio. La conclusión se decantaba por emplear el término pésimo, al tiempo que trataban de entregarle el informe al alcalde. Estos vecinos y los de Cangas aunaron sus protestas contra el estado de abandono de la carretera de Vilaboa, el nexo de unión por tierra con Vigo. Querían que se mejorase el firme de este vial hasta que se abriese el puente de Rande.

El movimiento vecinal se estaba extendiendo por todos los municipios. Servía, entre otras cosas, para reclamar mejorar en distintos aspectos de la vida cotidiana. Por ejemplo, en O Porriño reclamaban en las páginas de La Voz de Galicia la construcción de un ambulatorio de la Seguridad Social, algo a lo que tenía derecho el municipio por sobrepasar los once mil habitantes.

Los problemas en Mos estaban relacionados con la planificación urbanística. El pleno se oponía a las propuestas confeccionadas por la Diputación por considerarla perjudicial para los vecinos, al tiempo que recordaban que pronto habría elecciones democráticas y no se podía condicionar a la futura corporación.

Nuevamente las páginas de este periódico fueron testigo del cruce dialéctico entre los vecinos de Soutomaior y los miembros de su corporación municipal. El motivo estaba en la cesión de unos terrenos para la construcción de un necesario colegio. Los vecinos criticaban públicamente que el ayuntamiento quisiese cobrar por ceder al Estado las parcelas necesarias.

Desde Fontefría, en A Cañiza, al Xaxán, en Moaña, pasando por el promontorio de la Virgen da Roca, en Baiona, veintiocho miradores de la provincia de Pontevedra eran incluidos en el catálogo de excelencia del Ministerio de Cultura.

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