El castillo que quiso comprar Julio Iglesias ultima su reforma

Los guías enseñan la fortaleza de Sobroso, en fase de restauración, recordando que el cantante ofreció por ella un millón de euros

El castillo de Sobroso, en Mondariz, está rodeado de andamios.
El castillo de Sobroso, en Mondariz, está rodeado de andamios.

vigo / la voz

Hasta ahora se creía que formaba parte de la leyenda que rodea al fortín pero los guías confirman que el episodio fue cierto. El castillo de Sobroso, donde se refugió la reina Urraca en el siglo XII, fue objeto de deseo por parte del famoso cantante Julio Iglesias, oriundo de Galicia. La familia propietaria, los herederos de su restaurador Alejo Carrera Muñoz, lo sacaron a la venta en 1981. El artista internacional, ahora residente en Miami, habría llegado a ofrecer 150 millones de pesetas (casi un millón de euros, una fortuna en su época) pero el Concello de Ponteareas puso el dinero en la mesa y se adjudicó el fortín por 30 millones de pesetas (180.000 euros).

El tiempo demostró lo acertado de la adquisición del castillo, que domina la cumbre de el monte Landín, en Vilasobroso. Desde 1998 es gestionado por el Centro de Recuperación da Cultura Popular y es una propiedad privada de Ponteareas dentro del municipio de Mondariz. La fortaleza lleva años con las obras de restauración, tras recibir una subvención de la Diputación de Pontevedra. Los peones afrontan la última fase del adecentamiento en las murallas del segundo anillo defensivo, cubierto de andamios. Restauran el contorno de la entrada principal para rematar el proyecto de rehabilitación. A causa de estas obras, hubo que cambiar de sitio sus colmenas.

La torre siempre estuvo en pie y las habitaciones fueron reconstruidas a partir de 1923 por el millonario Carrera Muñoz. El castillo está abierto al público al precio de un euro, con acceso al museo etnográfico y su colección de ropajes y enseres rurales. Dos investigadores usan la fortaleza como despacho a cambio de colaborar en su mantenimiento. La tienda vende miel y chocolate.

La pregunta que intriga al visitante es: ¿Qué interés tendría el autor de Gwendolyne o La vida sigue igual por esta atalaya feudal? Lo cierto es que no le falta nada de lo que presumir: fue llave fuerte del reino de Galicia, atacado por los Irmandiños y Pedro Madruga, tiene puente levadizo, foso, aljibe, y desde sus almenas se divisa el balneario de Mondariz, enfrente se alza el monte de A Franqueira, escenario de la popular romería, y detrás asoman los montes de Portugal. Falta por descubrir el pasadizo secreto por el que la reina Urraca huyó a Santiago en 1117 a rogar protección al arzobispo Xelmírez.

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