Una tradición nacida en el siglo XVIII

La escritora ponteareana Maruja Pino afirmaba que las alfombras llegaron a la villa desde Canarias a través de un juez que explicó la elaboración de los adornos con las tierras volcánicas coloreadas


? La festividad del Corpus Christi fue instaurada a mediados del siglo XIII, el jueves siguiente a la octava del Pentecostés, por el papa Urbano IV. El pontífice concedía indulgencias a las personas que asistieran ese día a la misa y a los oficios. La festividad estuvo acompañada en muchos lugares por la celebración de danza en las que participaban personajes singulares, como los diablillos, algo que tiene relación con la celebración del Corpus en Redondela.

La confección de alfombras llegó a España desde Italia, entrando por Canarias. Maruja Pino, en su libro El Corpus de Puenteareas en su historia, afirma que la confección de alfombras llegó a la villa del Tea en algún momento del siglo XVIII, otorgándole la novedad a un juez que había estado en Canarias. «Contó que en su isla se usaba la tierra para hacer filigranas. Y comenzó la ilusión de este trabajo usando ese material», explica la escritora ponteareana en aquella publicación de 1992. Maruja Pinto sigue explicando que como la tierra en Galicia es muy húmeda no cogía tinte, por lo que la cambiaron por el serrín.

El empleo de las flores se sitúa ya en el siglo XIX. Afirma Maruja Pino que la primera calle en la que se elaboró una alfombra fue la Real, llamada también de Abajo. Toda esta actividad no fue conocida fuera de Ponteareas hasta después de la guerra cuando fue estacionado en la villa el batallón San Marcial, en donde había muchos catalanes. «Ya en plena tarea, el asombro iba creciendo a medida que esta avanzaba, pero una vez finalizada, cuando les hicimos subir a los balcones para viesen el efecto, tan maravillados quedaron y tal era su perplejidad que después de un rato de silencio, los elogios se sucedían ininterrumpidamente hasta que uno exclamó ¡tenéis que hacer propaganda para que vean esta maravilla!», explica.

Así en 1947 nacía el pregón y, poco después, el noticiero No-Do acudía a Ponteareas para trasladar al resto de España esta costumbre de casi tres siglos de antigüedad. El empuje dado a la fiesta por alcaldes, como José Castro, facilitó que fuera dando pasos oficiales hasta lograr la denominación de Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Ante el papa Juan Pablo II

En esa labor de llevar fuera del pueblo esta tradición, en el año 1982 un grupo de alfombristas ponteareanos se desplazaron a Compostela para realizar una alfombra durante la visita del papa Juan Pablo II. Fue el golpe definitivo que además facilitó que el pontífice polaco firmara en el libro de oro del Concello de Ponteareas. Al año siguiente, la expedición se trasladó al mismísimo Vaticano con el objetivo de realizar una nueva alfombra.

Actualmente son adornadas más de veinte calles y plaza de la villa del Tea. Calcula que son más de un kilómetro de alfombras con miles de flores, matas y arbustos deshojadas y mezcladas para obtener una auténtica obra de arte efímera. Tan efímera que quien no acuda a Ponteareas antes de la procesión ya no tendrá ocasión de ver el trabajo nocturno.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos

Una tradición nacida en el siglo XVIII