San Miguel de Oia se lanza a defender uno de los mayores vestigios hidráulicos de Galicia

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

OIA

XOAN CARLOS GIL

El movimiento vecinal de la parroquia rescata y difunde la historia de sus 21 molinos mientras trata de recuperarlos sin contar con ayuda oficial alguna

05 jun 2021 . Actualizado a las 19:17 h.

Vigo tiene un tesoro escondido que trata de emerger en la parroquia de San Miguel de Oia. Veintiún molinos de agua de entre los siglos XVII y XIX serpentean en solo 400 metros el cauce de los regatos del barrio de Gontade. «Es uno de los mayores vestigios hidráulicos y etnográficos de Galicia», considera Bernardo Vázquez Acuña, estudioso de la historia de San Miguel y uno de los promotores de la puesta en valor del conjunto que cuenta con joyas como una vivienda molino, elementos originales de la molienda o presas dedicadas a la manufactura del lino, otra de las raíces de un territorio que tiene precisamente a la Virgen de los Liñares como uno de sus referentes, con constancia documental desde el año 1159.

Gran parte de los molinos requieren de una necesaria intervención para su rehabilitación, pero ninguna de las instituciones públicas a las que se ha dirigido la Asociación de Vecinos de San Miguel les ha brindado apoyo alguno. Tras ver como en localidades como A Estrada se recuperaba y publicitaba un conjunto menos extenso de molinos, el movimiento vecinal de la parroquia se ha lanzado a reivindicar el valor de las construcciones divulgando su historia entre los residentes en la zona, escolares, visitantes y el cada vez mayor número de peregrinos que atraviesan San Miguel siguiendo el trazado del Camino portugués por la costa. Unas ochenta personas participaron ya el mes pasado en la primera andaina masiva organizada para explicar cómo funcionaban los molinos, cómo se repartía temporalmente su organización, que papel jugaron en la vida local y, en definitiva, el valor histórico que supone conocer su trayectoria y que esta no se pierda.

Se han recuperado y encauzado canalizaciones y presas, puesto a punto piezas y engranajes de molinos, todo lo posible para enseñar de manera práctica el papel de las construcciones a lo largo de su existencia. El molino de la Ermida, el de Crenque, los de Albeiro, Louro, Cerqueiro, Chan, Tuna, Ponte, Ferrancha, dos Diego, Patricio, Coellos, Carlos, do Cura, Arauxo, Vicente, Viña, Pedra, Caranquexo o el Darriba de todo conforman un itinerario asequible para ser recorrido y que tiene en el molino de Pinsasas, conocido también como el de Leonides, su elemento central, al ser al mismo tiempo vivienda, hasta hace poco habitada y en casi perfecto estado de utilización.

 

B. Vázquez

Construido a principios del siglo pasado, acoge ahora demostraciones a las visitas organizadas de cómo se hacía la molienda. Era un molino de cobro, no como el resto, en su mayoría heredados y cuyos derechos de uso se repartían temporalmente entre los propietarios. En sus momentos de máxima utilización funcionaba todo el día. 

Microhistorias

«Hay toda una serie de microhistorias de la parroquia que tienen su interés y queremos transmitirlas», señala Bernardo Vázquez. «Hay que reivindicar su valor haciendo ver el abandono que sufren por parte de las administraciones pese a estar ubicadas en medio del Camino.

Ningún organismo le ofrece a los peregrinos la posibilidad de ver los molinos y las presas», recalca para explicar que durante los trabajos de limpieza y recuperación fueron muchos los caminantes que se acercaron interesados para preguntar por el origen de las construcciones. «Watermills», reza ya en un cartel colocado a su paso para al menos ofrecerles una noción de lo que tienen delante.

La ruta está jalonada además por petroglifos de la Edad de Bronce, lo que le da aún más interés patrimonial a la zona y a la posible puesta en valor de la senda que parte de las inmediaciones de la avenida Ricardo Mella y concluye por encima de la carretera de Camposancos atravesando el barrio de Gontade.

La historia del conjunto hidráulico, así como diferentes aspectos del devenir de la parroquia, han sido recopiladas y explicadas en el blog Memoria de Oia, de Bernardo Vázquez.