Xoán Martínez: «Tratamos de crear un ambiente para que todos tengan los hijos que deseen»

El consejero delegado de Kaleido dice que lo normal es que la empresa estuviese en Madrid, pero «le debemos mucho a Galicia. Es nuestro lugar»


Redacción / La Voz

Movió mercancía y despachó buques durante sus veranos de estudiante en Vigo y en el Reino Unido, a donde iba a mejorar su inglés; y cuando acabó la carrera tuvo la oportunidad de trabajar en Madrid y en la India. Xoan Martínez Reboredo (Vigo, 25 de diciembre de 1977) habla gallego, castellano, inglés, francés e italiano. ¿Bien? y él contesta en un tono tan bajito que prácticamente no se le oye: «Como tiene que ser». Martínez es el principal ejecutivo de Kaleido, la antigua Vasco-Gallega, impulsada en 1976 por su padre Juan Martínez, presidente del grupo. Comparte responsabilidad con uno de sus hermanos, Xosé.

-¿Por qué Kaleido?

-En el 2013 ya habíamos iniciado una internacionalización muy fuerte. Cada una de nuestras compañías tenía un nombre y no facilitábamos el entendimiento del grupo. Decidimos unificar la marca y que fuera internacional, fresca, capaz de transmitir. Hoy somos un operador global especializado en la innovación. Tenemos una estructura holding compuesta por 19 sociedades con tres vértices: logística y transporte (disponemos desde terminales portuarias a transitarias, despacho de aduanas y almacenes avanzados para automoción en diferentes lugares del mundo), innovación (creamos una spin off dedicada a la tecnología, innovación; y nuestro tercer vértice es el desarrollo del patrimonio.

-Arriesgan. Están en Angola. Creo que allí hay una señora que se queda con el patrimonio del que puede.

-Doña Isabel. Nosotros somos gente que trabaja con un tipo de mercancías muy discreta: piedra natural. No estamos en el oro, en el diamante, en el petróleo, en las telecomunicaciones. Son mundos ajenos a nosotros. No tenemos conflicto. Seguimos operando y con buenas perspectivas.

-En Angola mueven granito. Nunca pensaría que una empresa gallega fuese allí por este negocio.

-Hay un yacimiento muy grande de un tipo de granito en el interior, en el sur. La logística desde el interior del sur hasta el puerto es muy complicada. Hay carreteras deficientes, hay muchos problemas. Después se necesita llevar la mercancía desde ese puerto al de destino: chino, italiano, español. No resulta fácil. Muchos clientes nos dicen: «Oye Kaleido, ¿nos podéis acompañar para que mejoréis la logística porque puede condicionarse el proyecto? Y vamos.

-¿Qué clientes son?

-Llevamos 40 años en el mercado. Nuestros clientes son de Italia, de Sudáfrica, de Noruega, de España, de Brasil. Ellos también se internacionalizan como nosotros y buscan su negocio donde pueden encontrarlo.

-¿Cómo hacen ustedes los negocios en Angola?

-Siempre de una forma: limpia.

-¿Por qué optan por ser tan legales en estos territorios?

-Por nuestra moral y ética. Somos una empresa familiar y no tenemos presión de resultados de ningún tipo. Digamos que hacemos lo que queremos hacer y lo que queremos hacer es actuar de acuerdo con una forma de ver la vida. En segundo lugar, tenemos mucho cliente multinacional (escandinavo, norteamericano...), compañías que cotizan en Bolsa y que son muy estrictas en cuanto a este tipo de temas. Eso encaja perfectamente con cómo somos nosotros; hasta el punto de que tenemos certificaciones internacionales que nos auditan en cuanto al tipo de empleados que integran nuestra plantilla, nuestras relaciones familiares con políticos, cómo y qué tipo de contratos cerramos. Incluso las certificadoras de buenas prácticas llegan a auditar nuestros contratos logísticos para evidenciar que lo que hacemos lo hacemos todo de una forma muy clara.

-Dígame tres cosas que les permiten estas auditorías.

-No podemos tener relaciones familiares con políticos en los lugares donde trabajamos. Tampoco podemos tener una relación directa con cuadros superiores de rango militar y no podemos hacer ningún tipo de pago a ningún tipo de administración o funcionario que no sean los que establecen los cauces legales del país.

-¿Alguna vez le dijeron «me presto al soborno»?

-Sí, muchas. Cuando constituimos la última sociedad en Angola nos retuvieron el expediente porque pedían dinero. Dijimos que no. Y por esa razón tardamos 14 meses en constituir la sociedad. En Marruecos creamos otra firma y nos sucedió lo mismo.

-¿Cómo se sale de esos líos?

-Diciendo que no. En el caso de Marruecos, lo denunciamos a la policía y afortunadamente funcionó. Era un problema de un funcionario particular. Son pruebas que te pone la vida profesional.

-¿Cuánto le pidieron?

-En el caso de Marruecos eran 350 euros al cambio. No pasamos por ahí. Es un cristal que una vez que se rompe...

-Están entre los 10 mayores operadores en el mundo del sector eólico.

-Sí, nuestra competencia son multinacionales muchísimo más grandes que nosotros. En este nicho de mercado competimos y competimos bien. No queremos ser los más grandes, pero sí un operador logístico especializado, con un alto componente de innovación y tecnología. Que defienda muy bien determinados nichos de mercado como, por ejemplo, el movimiento de torres eólicas alrededor del mundo. Esto nos permite tener una rentabilidad alta y protegernos de competencia que muchas veces es suicida. Buscamos rentabilidad y futuro para nuestra gente.

-¿Su gente?

-Lo son todo para la empresa. Somos 256 personas, de diez nacionalidades, en seis países diferentes. El 60 % son mujeres en puestos directivos. Tenemos una política muy fuerte de recursos humanos: flexibilidad, cuatro meses al año de jornada intensiva, un plan de formación muy fuerte. Promoción y plan de carrera. Tratamos de crear el ambiente para que todo el mundo pueda tener los hijos que desee, sin sentirse condicionado por el horario o por los ingresos. No queremos que las condiciones laborales limiten el proyecto de familia. Somos de las pocas empresas de logística y transporte grandes que mantienen su central, su centro de decisión y su accionariado en donde nació, en Vigo. Lo normal sería desplazarlo a Madrid. Pero nos sentimos muy gallegos. Le debemos mucho a Galicia. Este es nuestro nuestro lugar.

-¿Esto es cierto o es…?

-Como que me llamo Xoán.

-¿Qué es el rugby para Kaleido?

-Mi padre, mi hermano y yo jugamos al rugby, que tiene unos valores únicos. Hay respeto a las reglas, al rival. Hay pundonor. Físicis y mental. El árbitro se respeta. La rivalidad termina cuando se pita el final. Los golpes, la intensidad del juego desaparecen en el minuto 80, y a partir de ahí empieza el tercer tiempo.

DNI de la empresa

¿Quiénes son?

Operador logístico global

Facturación

Más de 100 millones

Plantilla

256 empleados de 10 nacionalidades

Sede

Vigo. Presencia en México, Brasil, Angola, China y Portugal

Quince años de lucha para que el Monasterio de Oia recobre la vida

Está convencido de que la iniciativa de crear un hotel emblemático en el Monasterio de Oia se logrará. Niega que este proyecto sea un marrón (llevan 15 años con él), aunque reconoce que es complejo. Han invertido cinco millones de un total de 29.

-Nuestro proyecto por ley tiene que pasar por el Concello de Oia, Urbanismo, Patrimonio, Augas de Galicia, Costas de Galicia, Costas de España y Medio Ambiente. Son muchas administraciones que tienen que opinar legalmente y con fundamento. Y eso genera muchas idas y venidas que hacen extremadamente complejo evolucionar.

-Oia parada lleva...

-Unos 20 años, aunque en nuestras manos, 15. En este tiempo hemos intentando hacer una modificación puntual del plan para que el proyecto tenga acomodo urbanístico en Oia. En octubre del año pasado llegamos a un acuerdo con el Concello y los dos estamos alineados para tramitar ese proyecto. ¿Cuál es el problema ahora? Que nuestros abogados estiman entre dos años y dos años y medio de pura tramitación administrativa. Lo cual es un dolor. A eso habrá que añadir dos, tres años de rehabilitación.

-¿Aguantarán o pasarán la patata caliente?

-Llevamos 15 años luchando. Primero tenemos el problema burocrático. El segundo problema es el peso que en España tiene la decisión política o del puesto político respecto a las tramitaciones. No deberían estar sujetas al criterio de gente que no tiene la preparación suficiente. Y eso nos sucede tanto en este proyecto como en proyectos industriales en donde puestos políticos tienen autoridad como para bloquear cuestiones que podrían ser dirimidas por ley, técnicos o funcionarios de las diferentes Administraciones.

-¿Cuántos puestos de trabajo daría hoy Oia?

-Las habitaciones del proyecto ascienden a 72. Sobre los puestos de trabajo generados aparecen los de las obras y los que se creen tras la apertura. Muchas decenas. Oia no tiene suelo industrial, no tiene empresas. Son 3.000 habitantes. Los que trabajan se desplazan a Vigo, Valladares o Baiona. Queremos que, algún día, de la mano del Concello y de la gente de Oia pueda decirse: consiguieron rehabilitar un patrimonio único, ponerlo en valor culturalmente y generar empleo.

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