Condenados a convivir con el cadáver de una ballena de 30 toneladas en Oia

Alegan que la retirada de un rorcual es inviable por tierra, mar y aire


oia / la voz

Los vecinos de Oia tendrán que convivir con el cadáver de una ballena en su costa durante los próximos meses. No hay forma de retirar el monumental ejemplar de rorcual que apareció el pasado 21 de diciembre. La alcaldesa, Cristina Correa, y la Cenma (Coordinadora para o Estudio dos Mamíferos Mariños) aseguraron ayer que no hay solución ni por tierra ni por mar ni por aire.

Salvamento Marítimo descartó ya la posibilidad de acercarse en barco, «porque el perímetro está sitiado por piedras y no hay calado». En helicóptero ni se plantea por un evidente problema de peso, ya que el animal en cuestión ronda las 30 toneladas, y el acceso por tierra tampoco es una opción. Es una zona ya de difícil acceso peatonal pero impracticable para la maquinaria que habría que emplear para poder descuartizar al animal. «O impacto ambiental sería enorme e non se pode garantir nin así o éxito da retirada; a única posibilidade é a da descomposición natural», confirma Alfredo López, biólogo de la Cenma.

El hedor es un mal menor porque el animal no está en una zona próxima a ninguna casa. Los vecinos de Oia se enfrentaron a algo similar en el 2008, pero entonces la retirada era prioritaria ya que el ejemplar estaba en Viladesuso, muy cerca de casas habitadas, y pudo trasladarse al puerto. «Aquel no pasaba de los 7 metros y 3.000 kilos, pero aquí hablamos de 20 metros y 30 toneladas», recuerda Alfredo López. No hay riesgo medioambiental alguno, «máis que para os animais que puideron quedar baixo a balea, polo propio peso».

Pero sí hay otros riesgos porque la ballena se ha convertido en un importante foco de atracción turística. Protección Civil de O Rosal, informa la alcaldesa, ha vallado el perímetro para evitar accidentes en el entorno. Tanto ella como la Cenma recuerdan el peligro de moverse por las rocas y de los traicioneros golpes de mar. «O acceso a pé xa non é válido para todos, pero ademais as rochas están cheas de algas e o propio animal verte un aceite que as fai máis escorregadizas, polo que é moi importante que se respecten as distancias de seguridade», insiste Alfredo López.

Es imposible determinar la causa de la muerte. «Era un animal san que tivera este ano unha cría, pero non podemos sequera darlle a volta, así que non podemos aventurar a causa», explica el biólogo.

Cenma comienza el año trabajando tras el ejercicio con más varamientos de la historia. El día 1 apareció un golfiño en la playa Ladeira de Baiona, que llegó a la costa gravemente enfermo, y ayer mismo localizaron otro en el municipio lugués de Barreiros.

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