En busca de los legajos de Déborah

La familia quiere tirar del hilo y rescatar el disco duro de la joven, su agenda, cartas y desempolvar notas y «posits» de policías olvidados en cajones durante 19 años


vigo / la voz

La familia de Déborah Fernández-Cervera, la joven viguesa desaparecida en el 2002 y hallada muerta en O Rosal diez días después, intenta rescatar pruebas y piezas de convicción olvidadas en cajones o perdidas entre los legajos de la investigación policial. Creen que pueden ser una mina para extraer indicios y pistas novedosas que no figuran en el sumario. Por ejemplo, descubrieron folios con las entrevistas policiales en el 2002 a personas cercanas a Déborah y su entorno que dan pistas respecto a un apartamento y un taller de coches que la familia ve «relevantes» pero que se ignoraron y acabaron relegadas al fondo de un cajón. La jueza no admitió el rescate de dichos documentos.

La lucha es dura porque el juzgado ha denegado cuatro peticiones de nuevos interrogatorios o búsqueda de documentos realizadas desde diciembre. La familia insiste porque sabe que podría aflorar oro en una veta descartada: testigos pasados por alto, anotaciones tomadas a vuelapluma por los agentes en folios sueltos o trozos de hojas, palabras garabateadas en posits, la agenda-diario de Déborah, viejas cartas y el disco duro de su ordenador. La familia busca recuperarlos por vía judicial como «objetos personales». Confían rastrear pistas 19 años después de la muerte.

La gran batalla legal que libran los allegados en el Juzgado de Instrucción número 2 de Tui es para recuperar el disco duro del pecé de Déborah. En septiembre del 2020, solicitaron que unos háckers de Lazarus Technology (un laboratorio de datos y forenses informáticos) recuperasen el contenido borrado y otros archivos pasados por alto. La familia sostenía que, en el sumario, solo se expone una parte grabada en un DVD y querían volcar el resto, la correspondencia del e-mail de Déborah y fotos borradas. Según una versión, el disco duro «echó humo» al iniciarse el volcado en el juzgado y, en octubre, la jueza lo envió a los analistas de criminalística de la Guardia Civil en Madrid para que recuperasen los datos con cuidado.

Pasados cuatro meses, la representación legal de la familia descubrió que el disco duro seguía sin examinar. El pasado lunes, día 1, presentaron un escrito en el juzgado para reclamar que sea devuelto a los allegados de Déborah por ser un «objeto personal que ha estado doce años metido en una caja en dependencias policiales sin formar parte del procedimiento». Temen que acabe deteriorado y prefieren contratar ellos un examen pericial privado. La jueza está pendiente de resolver si devuelve esa pieza.

Otra estrategia de la familia es desempolvar las cajas del grupo de Homicidios II de la Udev, donde hay guardadas viejas anotaciones de los investigadores. Son legajos que, en su día, no fueron relevantes para la causa pero que ahora, si se comparten con el juzgado y se releen, podrían hacer aflorar pistas. Y hay posits con palabras misteriosas.

En concreto, los allegados de Déborah pidieron los atestados y diarios de gestiones de la Guardia Civil, notas manuscritas de la Policía Nacional, informes y fotografías, y la agenda de Déborah, «metida en una caja en una estantería en Madrid». Se quejan de que la comisaría no conteste.

El asunto de los legajos no avanzó pero un inspector, destinado en Madrid, avisó al bufete de que les devolvería la agenda si venían a buscarla en plena pandemia a la capital. La familia aceptó el ofrecimiento pero prefiere que se la envíe por valija a Vigo. El contenido de la agenda es un misterio, quizás salga algún teléfono o nombre que no figura en el sumario para tirar del hilo.

También buscan recuperar viejas cartas personales de la fallecida que acabaron en otras manos.

La familia se interesó por las pesquisas de un investigador que entrevistó a dos personajes clave y puso el foco sobre un escenario de interés para el caso, por lo que propuso escuchas telefónicas. Esa línea de investigación fue desechada en el 2010 por el juzgado. El pasado 15 de enero, la familia pidió volver a citar a ese investigador y a otro que quería hablar pero la jueza lo denegó.

Respecto a las declaraciones del entorno de amistades de Déborah en la noche de su desaparición, la magistrada de Tui denegó un segundo interrogatorio a la novia de un jugador. La familia pidió despejar contradicciones surgidas en el 2020 sobre cómo ella y otra pareja llegaron en coche a un partido de fútbol y luego a una cena en un club.

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