«Todos queremos saber qué le pasó a Déborah», dicen testigos del caso

En 18 años nunca se tomó declaración a los padres ni al hermano de la joven viguesa cuyo cuerpo sin vida apareció en O Rosal


tui / la voz

«Empezamos el año con mucha esperanza, pero esperamos que se convierta en justicia». La familia de Déborah Fernández, la joven desaparecida en abril del 2002 en Vigo y hallada muerta diez días después en una cuneta de O Rosal, espera desde hace casi 18 años y con una voluntad de hierro, «la verdad». Sus hermanos, Rosa y Juan, volvieron ayer al juzgado de instrucción Número 2 de Tui, para seguir en primera persona los avances de la instrucción que se reabrió en noviembre. «Esto no es una caza de brujas, lo único que queremos es que se esclarezca la verdad», insistió Rosa Fernández tras una larga mañana de testificales. Nada trascendió de puertas afuera porque ninguna de las seis personas llamadas a declarar ayer quiso hacer declaraciones públicas. La toma de manifestaciones comenzó a las nueve de la mañana y se prolongó hasta las tres de la tarde ya que cada testigo compareció durante casi 45 minutos ante la jueza instructora. Todos ellos son personas del entorno próximo de la víctima y fueron llamados tras una primera jornada de testificales que se celebró justo un mes antes y en la que comparecieron siete personas más.

«Todos queremos saber quién fue el culpable», se limitó a decir uno de los testigos ayer. La familia también se mantiene expectante con el máximo respeto al proceso y sin casi hacer declaraciones. La causa se centra en intentar reconstruir las 24 últimas horas del día en que se vio por última vez con vida a Déborah, el martes 30 de abril del 2002, un día antes de que cumpliera 22 años. Precisamente porque es ese intervalo el que puede permitir la reconstrucción de los hechos y arrojar algo de luz sobre lo que realmente pasó, la familia sí muestra su incredulidad porque en ningún momento se hayan llamado a declarar a algunos de sus familiares directos. «A día de hoy, ni en sede judicial ni policial han llamado a declarar ni a mis padres ni a mí cuando en una reconstrucción somos una pieza fundamental. Es una vergüenza», se limitó a manifestar su hermano, José Fernández.

En el plazo de un mes han prestado declaración un total de trece personas. La única que sabe cuál será el siguiente paso es la titular del juzgado Número 2 de Tui, que es la cuarta magistrada al frente de la causa en instrucción desde el año 2002. Ella es la que decidirá si pide más pruebas testificales u otras periciales. Los letrados de la familia, Ramón e Ignacio Amoedo tampoco hicieron ninguna manifestación tras la jornada de declaraciones, trasladando únicamente «nuestra confianza plena en la justicia».

«Sea cual sea el resultado de las declaraciones testificales y de la pericial acordada, no cesaremos en el empeño de descubrir qué persona o personas fueron los responsables de la desaparición, muerte y traslado de cuerpo de Déborah», subrayan los parientes de la joven, que insisten en la necesidad de «conocer la verdad», «sea cual sea».

En el procedimiento hay demasiadas preguntas sin contestación. Ni siquiera se ha podido determinar la causa del fallecimiento. Las tres autopsias que se le practicaron solo revelaron que no había habido agresión sexual y que Déborah murió el mismo día o al siguiente de su desaparición. No se estableció la causa del deceso, ya que «pudo deberse tanto a causas naturales como a asfixia por sofocación con un objeto blando». El tiempo sigue jugando en contra de la justicia

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«Todos queremos saber qué le pasó a Déborah», dicen testigos del caso