«Dicen que cierran, no lo sabemos»

La estación de Guillarei sigue vendiendo billetes en medio de la incertidumbre


vigo / la voz

La taquilla de la estación de tren de Guillarei continuaba ayer abierta. Una vez iniciado el mes de febrero, no se han cumplido las expectativas de los sindicatos, que aseguraban hace una semana que ya no se iban a despachar billetes en esta terminal ni en otras cinco de Galicia después de que Adif haya decidido que su personal de circulación deje de realizar tareas comerciales.

A pesar de ello, hay una gran incertidumbre entre el personal. «Dicen que van a cerrar, pero no lo sabemos», comentaba ayer uno de los trabajadores del apeadero. Mientras estén las máquinas expendedoras, continuarán vendiendo billetes a los pasajeros que se acerquen. Corre el rumor de que tarde o temprano se las llevarán, pero entre la plantilla nadie sabe nada.

Los trabajadores han iniciado una campaña de recolección de firmas en la plataforma Change.org para que la entidad púbica no cambie el actual sistema de funcionamiento, en defensa del modelo de negocio que ha imperado durante las últimas décadas. Lo cierto es que los tiempos han cambiado y cada vez se venden menos billetes de tren en la estación. Los usuarios prefieren adquirir sus pasajes por Internet. Durante los últimos años, la venta directa en ventanilla ha descendido un 50 % en Guillarei. Si antes del auge de las nuevas tecnologías ingresaban un promedio de 20.000 euros, ahora no pasan de 10.000. Los usuarios prefieren adquirir los pasajes desde su propia casa de manera electrónica. Conectados a la red, resulta más barato porque no hay que afrontar gastos de gestión.

Así lo aseguraban ayer la mayor parte de los usuarios que fueron consultados al pie del andén. A Luis Carrera, por ejemplo, le resulta totalmente indiferente que cierren la taquillas. «Yo los billetes siempre los compro por Internet», manifestaba ayer este joven vecino de O Rosal, que desde que estudia derecho en Segovia se ha vuelto un usuario asiduo del tren. «Hace tiempo que no me acerco a la estación para comprar el billete, ahora lo hago desde mi casa con el ordenador», manifestaba también Carmen, otra usuaria que llegó ayer desde Madrid y a quien estaban esperando sus nietos en la estación de Guillarei. «Hoy en día resulta una pérdida de tiempo desplazarse hasta la estación para comprar un billete, pudiéndolo hacer incluso desde el teléfono móvil», señalaba también Ana Martínez.

Los sindicatos se oponen al cierre de la venta presencial por la defensa de los puestos de trabajo y también para mantener un servicio que consideran que es imprescindible. Hay muchos usuarios, sobre todo personas de la tercera edad, que no están conectados a las nuevas tecnologías o que les resultaría complicado enfrentarse a una máquina de autoventa. La CGT mantiene un pulso con Adif para que no abandone este modelo. Denuncian el sistema ferroviario que se quiere imponer, «basado en estacións fantasmas sen presencia humana que atenda aos viaxeiros. Lo cierto es que la empresa pública tampoco ha anunciado el cierre definitivo de las taquillas en estaciones como la de Guillarei. Simple mente ha dicho de que el personal de circulación dejará de realizar labores comerciales, sin menoscabo de que este servicio se preste desde otro departamento o que sea Renfe quien asuma la venta de los billetes de sus propios viajes.

Pero el temor se ha extendido como la pólvora. En la parroquia de Guillarei no ha sentado bien la idea de suprimir la venta directa de billetes. La responsable de la cafetería ubicada junto al andén señala que al final la estación se quedará desierta.

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