O Rosal y O Condado recogen la cosecha más tardía y difícil del lustro

El grueso de la recolección se demoró una semana y se hace a 25 grados tras superar brotes de mildiu y estrés hídrico


o rosal / la voz

Las bodegas de O Rosal y O Condado recogen la cosecha más tardía y difícil del lustro. El arranque es siempre escalonado pero es ahora cuando coinciden la treintena de bodegas que reúne la Denominación de Origen Rías Baixas entre las comarcas de O Baixo Miño y O Condado.

«Empezamos con una semana de diferencia respecto a lo habitual y ha sido una campaña especialmente dura porque se sucedieron las condiciones difíciles a las que hubo que hacer frente», explica el enólogo de Lagar de Fornelos, Ángel Suárez. La demora se arrastra desde la brotación, fruto del frío que se registró en enero y febrero. Los viticultores contaban con quince días de retraso pero las altas temperaturas del verano aceleraron la maduración y acortaron los tiempos. Terras Gauda mantiene su calendario habitual mientras que en O Condado la recolección se ha hecho esperar unos cuatro días, como en Marqués de Vizhoja, donde empezaron el jueves.

La lluvia, el frío y el calor extremo fuera de época mantuvieron en jaque a los viticultores. Las precipitaciones de primavera desataron brotes de mildiu que afectaron a muchos pequeños productores y, aunque las grandes bodegas evitaron al hongo más temido en los viñedos, todas tuvieron que duplicar esfuerzos y horas de trabajo de campo para proteger sus cultivos.

El estrés hídrico por sequía puso de nuevo a prueba a los agricultores, que respiraron aliviados por las lluvias de la semana pasada que fueron muy bienvenidas porque ayudaron a equilibrar la acidez.

El sector espera una cosecha de muy buena calidad pero que ha costado mucho al viticultor, como avanza también la Denominación de Origen Rías Baixas. El consejo regulador prevé una merma de un 20 % en la producción pero en O Rosal se mantiene la producción o incluso se incrementa en el caso de Terras Gauda, Lagar de Fornelos o Altos de Torona. «Las peculiares condiciones favorables de nuestro viñedo han favorecido que este año la cosecha haya sido un 10% superior», indica el gerente de Bodegas Altos de Torona, Iván Gómez.

«Ha sido un año difícil. Hemos tenido que luchar con la amenaza del mildiu y con los incendios que asolaron Arbo. Gracias al esfuerzo y trabajo, la uva que está entrando en bodega es de muy buena calidad», apunta Javier Peláez, director técnico y propietario de Marqués de Vizhoja, cuya producción propia merma un 8%. En cuanto a las cepas dañadas por los incendios explica que «se están regenerando gracias al podado, suministro de agua y abono, aunque calculamos que entre un 15 y un 20 % de las cepas dañadas podrán morir».

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