La enfermera que levantó un hospital tras la dana se reencuentra en O Porriño con los policías que la ayudaron
O PORRIÑO
Inma Azorín improvisó en Alfafar un punto sanitario con el apoyo de unos 250 voluntarios. Seis agentes y dos operarios porriñeses trabajaron durante una semana en la zona devastada
01 sep 2026 . Actualizado a las 01:26 h.Casi dos años después de que la dana arrasase parte de Valencia, Inma Azorín García quiso recorrer los cientos de kilómetros que separan Alfafar de O Porriño para volver a encontrarse con algunos de quienes llegaron a ayudar cuando prácticamente todo faltaba. Esta enfermera del barrio de Orba puso en marcha entonces un hospital improvisado para atender a sus vecinos y contó durante aquellos días con la colaboración de los seis policías locales y dos operarios municipales desplazados desde O Porriño. El reencuentro se produjo en el Concello. Azorín llegó cargada de productos típicos valencianos para agradecer aquella ayuda y volvió a verse con el jefe de la Policía Local, Daniel Rodríguez, y el agente Fernando Cruces, dos de los efectivos que participaron en el dispositivo. El alcalde, Alejandro Lorenzo, le entregó una placa conmemorativa en reconocimiento a su labor y a la cooperación que mantuvo con los profesionales porriñeses.
La relación había comenzado en unas circunstancias radicalmente distintas. Los efectivos gallegos acudieron a Alfafar para colaborar en un centro de mayores que había quedado completamente inundado y allí encontraron a Azorín realizando tareas de coordinación. El barrio de Orba cuenta con una importante población de edad avanzada y la primera preocupación de la enfermera había sido conseguir medicamentos y garantizar una atención sanitaria básica en medio de la devastación.
Las necesidades pronto fueron mucho mayores. Empezaron a llegar personas con cortes, heridas provocadas por caídas, otros problemas relacionados con las condiciones en las que había quedado la zona y numerosas crisis de ansiedad. Comenzó entonces la recogida de material médico y sanitario y, con la colaboración de alrededor de 250 voluntarios, lograron levantar un dispositivo asistencial que llegó a disponer incluso de un pequeño quirófano para los casos de mayor gravedad.
«Fue una etapa muy dura, pero también muy enriquecedora, en la que te das cuenta de lo humana que es la gente», recordó Azorín durante su visita. La enfermera destacó especialmente lo que significó recibir ayuda llegada desde lugares muy alejados de Valencia. «Cuando las personas vienen de muy lejos y te ofrecen todo lo que saben y todo lo que tienen, no hay dinero que lo pague», señaló.
Entre quienes llegaron estaban seis agentes de la Policía Local y dos trabajadores de Vías e Obras de O Porriño. El Concello identifica a los integrantes del operativo como Fernando Cruces, Daniel Rodríguez, Brais Roca, Antonio Pereira, Javier Rodríguez, Marta Montes, Javier Sánchez, Esteban Lago y Javier Lorenzo. El equipo desplazado llevó bombas y motobombas y durante el día participó en la retirada de agua y barro y en la recuperación de los espacios afectados. Por las noches, los policías realizaron patrullas para prevenir robos y proteger tanto a los vecinos como el material que se iba acumulando.
Trabajaron durante una semana en calles bloqueadas por vehículos, materiales y escombros. Fernando Cruces recuerda las dificultades que encontraron incluso para moverse por la zona y los varios pinchazos que sufrieron durante los desplazamientos. Azorín pudo ahora reencontrarse con parte de aquel equipo en circunstancias muy diferentes. En la visita participó también el periodista Anxo Boente, al que el Concello atribuye haber propiciado la colaboración entre O Porriño y Alfafar.
Alejandro Lorenzo recordó que el municipio decidió movilizarse ante la dimensión de la catástrofe. «Tiñamos claro que non podiamos quedar de brazos cruzados ante o que sucedía en Valencia», señaló el alcalde, que reivindicó tanto el trabajo de los efectivos municipales desplazados como el de los voluntarios que, como Azorín, organizaron sobre el terreno la respuesta a las necesidades más inmediatas. El encuentro, casi dos años después, convirtió aquella colaboración nacida entre barro, agua y urgencias médicas en un reencuentro a cientos de kilómetros de Alfafar.