La gallega Ceamsa, que elabora espesantes para 90 países, reduce ligeramente su facturación

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

O PORRIÑO

Nueve de cada diez euros que genera el negocio proceden de exportaciones

12 nov 2024 . Actualizado a las 04:55 h.

La Compañía Española de Algas Marinas (Ceamsa), con sede en O Porriño (Pontevedra), ha acusado sensiblemente la incertidumbre de los mercados financieros internacionales en su cuenta de resultados del 2023, tal y como figura en la memoria presentada ante el Registro Mercantil. La empresa biotecnológica, especializada en la producción de espesantes y texturizantes a partir de algas marinas, cáscara de cítricos y semillas del árbol del algarrobo en sus plantas de Galicia y Filipinas, ha recortado su facturación un 3,3% respecto a un año antes. Aun así, la cifra de negocio alcanza los 191,5 millones de euros, unos 6,6 menos que en el 2022 cuando a punto estuvo de conseguir alcanzar el listón de los 200 millones.

Con más de 56 años de presencia en el mercado, la firma porriñesa ha ido creciendo en el negocio a base de tecnología e investigación a partir del desarrollo de una amplia gama de fibras de origen natural para varios segmentos de la industria alimentaria, como la cárnica, la láctea, la panadera, y la farmacéutica y cosmética, entre otras. Esta especialización ha ido pareja al carácter internacional que ha marcado su trayectoria, hasta el punto de que las exportaciones suponen el 90% del total de la cifra de negocio y las ventas se reparten al menos por 90 países de todo el mundo.

El 14% en el que se ha visto reducido su beneficio durante el 2023 (de 24,1 en el 2022 a 20,7 millones) se debe sobre todo al contexto financiero internacional: «Las actividades del grupo están expuestas a diversos riesgos financieros: de tipo de cambio, de crédito y de liquidez», aclara en la memoria, en la que explica que «el programa de gestión del riesgo global del grupo se centra en la incertidumbre de los mercados financieros y trata de minimizar los efectos potenciales adversos sobre su rentabilidad financiera».

Aun así, Ceamsa se ha mantenido fiel al desarrollo de su plan estratégico 2020-2025, «cuyo objetivo es garantizar la satisfacción de los clientes y maximizar el valor para el accionista, invirtiendo en I+D para el desarrollo de nuevos productos, continuando con su plan de expansión y con la mejora continua de procesos».

La compañía que dirige Íñigo Alzueta, hijo del fundador y químico vasco Ignacio Alzueta, considera que la trayectoria de la compañía ha sido buena. Sus previsiones para los siguientes ejercicios son de seguir creciendo como hasta ahora, y un dato de que esa es su senda es el aumento de plantilla registrada durante el año pasado, más de 11%, al incrementar de 369 a 410 el conjunto de trabajadores. Un incremento que también ha tenido su impacto en la partida de gastos de personal de casi cinco millones de euros más.

En lo que sí ha recortado su factura ha sido en aprovisionamientos, hasta un 20,8% menos que un año antes, especialmente en el capítulo de materias primas y otros consumibles, en el que se ha ahorrado casi 30 millones en un solo ejercicio.