El porriñés Juan Carlos Giráldez muere por silicosis, igual que su abuelo y su padre

Monica López Torres
Mónica Torres O PORRIÑO

O PORRIÑO

Cedida

Presidía desde el 2013 la asociación de afectados por la enfermedad que daña los pulmones por la inhalación de polvos de sílice

25 ene 2023 . Actualizado a las 17:44 h.

El presidente de la asociación de afectados de silicosis Osílice, Juan Carlos Giráldez, ha fallecido a los 54 años a causa de esta terrible enfermedad que afecta a centenares de personas que trabajan en canteras de piedra, muchas de ellas de la comarca de A Louriña. El Concello de O Porriño ha confirmado la pérdida, que se produjo el fin de semana y rinde homenaje a este vecino de la parroquia de Atios, que es «un ejemplo de empatía y lucha que perdurará por siempre».

El vicepresidente de Osílice, fundada en 2013, y su amigo desde la infancia Serafín Ramilo destaca el valor de su compañero: «Dedicó gran parte de su vida a ayudar a las personas que padecían esta enfermedad y se encontraban perdidas o desorientadas sin saber cómo afrontar el diagnóstico». «Carlos se dedicó a acompañar y apoyar a las personas que, como él, luchaban contra la silicosis». «Esta enfermedad marcó su vida y la de su familia», explica Serafín. Tres generaciones murieron por esta causa: su abuelo, su padre y ahora José Carlos. «Tal vez por eso cuando enfermó, decidió dedicar gran parte de su vida a ayudar a los demás, a luchar por sus derechos y guiarlos en este difícil camino. Desde que fundamos la asociación, asesoró a muchas personas que contactaban con él a través de la web de Osílice, no solo de O Porriño o Galicia, sino de toda España». señala su amigo. 

El vicepresidente del colectivo concluye que este trabajo continuará desde la asociación «como a él le hubiera gustado», para que las generaciones futuras «no cometan los mismos errores y puedan trabajar con granito o cualquier otro material sin riesgo de morir por esta enfermedad».

El alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo, ha agradecido a Juan Carlos «la inmensa y desinteresada labor que realizó por y para los demás. Hemos perdido un amigo, una persona excepcional y un ejemplo de humanidad y lucha».

Desde Osílice agradecen públicamente a José Carlos todo el trabajo, tiempo, esfuerzo y dedicación que dedicó a los demás hasta el último momento, incluso cuando ya le fallaban las fuerzas, y materializar ese agradecimiento continuando con su labor.

La silicosis afecta a los pulmones causando graves daños. El polvo de sílice, que se encuentran en las canteras y entornos con materiales de construcción, penetra en las partes más profundas de los órganos pulmonares. «Allí donde impacta, cicatriza con tejido rígido, y donde cicatriza, el pulmón deja de expandirse. Se van formando nódulos (cavidades) que se terminan uniendo y forman masas cicatrizadas que van disminuyendo la capacidad pulmonar», explican en Osílice. El objetivo de la asociación es «mantener informados a los trabajadores en el proceso de diagnóstico y la sensibilización sobre el riesgo al que están expuestos muchos de ellos». Se calcula que solo en la comarca de A Louriña hay más de quinientos casos.

Juan Carlos Giráldez, en una imagen de archivo, delante de una de las canteras de granito de O Porriño

La silicosis, una enfermedad que vuelve rígidos los pulmones

Ángel Paniagua

Los municipios de la comarca de A Louriña tienen una incidencia de silicosis fuera de lo común. «Es una enfermedad laboral, no ocurre fuera de ese ámbito, y es consecuencia de trabajar en malas condiciones de prevención», sentencia el neumólogo José Blanco, que atiende en el Hospital Álvaro Cunqueiro la consulta monográfica sobre esta enfermedad.

Los empleados de distintas industrias, en este caso las canteras de granito, aspiran el sílice (dióxido de silicio) que se dispersa al cortar la piedra. Esta inhalación constante provoca una fibrosis, es decir, el tejido de los pulmones se cicatrice, de manera que este órgano pierde su flexibilidad habitual y se vuelve rígido. La capacidad para evacuar el dióxido de carbono de la sangre y transferirle el oxígeno se va perdiendo.

Seguir leyendo