Crecen las cicatrices de la autovía Vigo-O Porriño y la sumen en un mayor peligro

Carlos Punzón
C. Punzón VIGO

O PORRIÑO

Oscar Vázquez

El Ministerio de Transportes espera a que el tiempo mejore para volver a parchear

11 nov 2022 . Actualizado a las 17:23 h.

La autovía de Vigo a O Porriño no resiste el tráfico que soporta cada día. Las cicatrices en el asfalto no han dejado de crecer con las primeras lluvias, un otoño más. Los baches y grietas aumentan en los puntos más peligrosos del trazado, los que coinciden con las curvas de la parroquia de Tameiga, sumando más peligro a un vial en el que solo las limitaciones de hasta 60 kilómetros por hora y un reguero de radares han favorecido que bajase el número de accidentes graves, pero no eliminado los riesgos de un trazado más que delicado desde el mismo momento de su construcción.

El Ministerio de Transportes reconoce el mal estado en el que se encuentra la autovía A-55 en algunos de sus tramos, donde los parcheos llevados a cabo el año anterior ya no aguantan una circulación sin sobresaltos. La subdelegación del Gobierno en Pontevedra asegura que el ministerio tiene presente la necesidad de llevar a cabo una reparación del firme en los puntos donde los baches se están haciendo cada vez más evidentes, y que desde Pontevedra se vigila el estado de la autovía, así como se apremia a la concesionaria que se hizo con el contrato de mantenimiento del vial, a acometer el parcheado cuanto antes. La subdelegación especifica que este no se podrá llevar a cabo, en todo caso, hasta que las condiciones climatológicas lo permitan para garantizar que el firme que se vierta no se levante con el paso del tráfico si no queda bien fijado.

Oscar Vázquez

Las grietas y baches más peligrosos se han abierto en las franjas saneadas en los últimos tiempos, motivo por el que la alcaldesa de Mos, Nidia Arévalo, reclama que se efectúe una reparación integral del firme y no solo un mero parcheo donde la autovía presenta más desgaste.

Cinco anuncios de reforma

La autovía inaugurada en 1993 ha sido objeto de hasta cinco anuncios de reformas de calado y su sustitución por un nuevo vial en túnel, compromisos que no han pasado al final de meros retoques para hacer más evidentes la presencia de curvas peligrosas, cerrar alguna de las incorporaciones más comprometidas y añadir un tercer carril en escasos espacios para rebajar su congestión habitual.

Pronto se cumplirá medio siglo del primer anunció con el que se apuntaba una solución definitiva a la A-55 con la construcción de un túnel desde la salida de Vigo hasta a O Porriño. Fue en 1999 cuando diputados gallegos del PP junto al nacionalista Guillerme Vázquez forzaron al entonces ministro de Obras Públicas, Rafael Arias Salgado (el que firmó la prolongación de la concesión de la AP-9 en 25 años más hasta el 2048) a aceptar la construcción de una nueva autovía para salvar con un trazado subterráneo las curvas de Os Molinos y Tameiga. El PP se congratulaba entonces de que el proyecto sería culminado tres años más tarde. La propuesta tardaría dos años en ser visada en el Ministerio de Medio Ambiente.

El siguiente ministro de Fomento, Álvarez Casos, optó por apostar por una A-55 con medianas, arcenes y terceros carriles, y repensar el túnel para que no solo salvase Mos, sino que partiese de Bembrive hasta O Porriño. El 2008 fue el horizonte fijado para su inauguración, con un presupuesto estimado de 169 millones de euros. Incluso recibió la nominación oficial de AV-80. Pero el dibujo del nuevo vial no tuvo el ok gubernamental hasta el 2007 con la controvertida ministra socialista Magdalena Álvarez. Desde entonces se han sucedido nuevos compromisos de reforma de la autovía Vigo- O Porriño, en la que se llegaron a registrar 60 muertes en tan solo ocho años, además de cientos de baches y promesas incumplidas de impulsar el túnel, que ahora aparece en los Presupuestos Generales del Estado para el 2023 con 1,62 millones de euros para realizar su proyecto constructivo.