El mal estado de una urbanización de Torneiros provoca accidentes

Los vecinos anuncian movilizaciones tras la caída de una mujer que rompió la nariz


o porriño / la voz

En O Porriño llueve sobre mojado. Al menos en un edificio de viviendas sociales de Torneiros en el que viven 128 familias y padecen continuos problemas por inundaciones tanto en los trasteros como en los garajes. Llevan años denunciando que ni la

Xunta ni el Concello asumen el arreglo de estas y otras deficiencias como el despegue de las losetas y ya hay una víctima directa de esta situación. Se trata de la hermana de María de los Ángeles Rodríguez, que ha sufrido una rotura de nariz y labio en el acceso a la vivienda. «Mi hermana, que tiene una discapacidad funcional, cayó a la altura del bloque 1 mientras paseaba y lo denunciamos en el Concello, fue entonces cuando vinieron pero solo quitaron cinco baldosas que estaban levantadas y las pegaron de nuevo», explica María de los Ángeles. Los vecinos hacen un frente común «porque no es cuestión de parchear sino de levantar toda la acera, impermeabilizarla, poner tela asfáltica y no tapar las juntas de dilatación, además ya han caído varias personas estos años».

Llevan quince años en la conocida Fase del polígono residencial, cerca de las instalaciones de Aimen y del Instituto Ribeira do Louro, y el mismo tiempo denunciando unos riesgos que llevan tiempo pasándoles factura. Según los cálculos del portavoz, solo en derramas extraordinarias al año para subsanar los problemas eléctricos por la entrada de agua han de asumir una media de más de 2.000 euros. Advierten también del peligro por la acumulación de agua en zonas con electricidad porque temen que haya un cortocircuito. «Como todos los desagües están tapados y el agua no tiene por donde salir, entra toda en los trasteros y garajes, es normal que se inunde todo», explican. Su desazón es palpable así que han decidido movilizarse si en quince días no reciben ninguna respuesta de la administración. «Hemos tenido reuniones con todos los alcaldes en los últimos veinte años, pero nadie lo soluciona, el Concello tiene esta zona abandonada, nadie arregla la explanada de la urbanización», aseguran los vecinos, impotentes al tener que convivir a diario en un espacio degradado de baja calidad constructiva.

Las losetas del pavimento están rotas, levantadas y algunas han desaparecido. Una de las rampas para salvar el desnivel existente está impracticable para personas con movilidad reducida y las vallas que protegen de posibles caídas de tres metros de altura, hace ya tiempo que se rompieron y el Concello colocó unas de plástico. Según explican los administradores, Concello y Xunta no se ponen de acuerdo sobre quién tiene que actuar. «En la división horizontal figura que el promotor se reserva el derecho de ceder esta zona al Concello y, al parecer, no se hizo en su día. La Xunta dice que tampoco es suya y en el Concello, tras ocho reuniones con distintos alcaldes tampoco aclaran la titularidad», señalan. Destacan que, al pasar más de diez años, también perdieron un aval de 70.000 euros que se podría haber reinvertido.

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