Una refugiada de Bosnia lleva 24 años viviendo en un colegio de O Porriño

El centro necesita el espacio porque ha duplicado el número de alumnos, pero la mujer dice que no se va porque es su casa


o porriño / la voz

Una refugiada de la guerra de Bosnia lleva 24 años ocupando la vivienda destinada al conserje del colegio público de Atios. El alcalde de O Porriño José Manuel Barros, ya fallecido, se la cedió en 1994 para que pudiese rehacer su vida con su familia tras escaparse de los horrores de la guerra. Transcurrido todo este tiempo, continúa manteniendo el dominio del piso y es la administración pública la que le sigue pagando el agua y la luz.

Mientras tanto, el colegio de Atios se ha quedado pequeño para atender el aumento de la natalidad que ha experimentado el municipio. Su director, Roberto Devesa, explica que han pasado de tener 110 a 220 alumnos. El espacio continúa siendo el mismo a pesar de haberse duplicado el número de estudiantes. Y el centro se les ha quedado pequeño, además de padecer otros problemas relacionados con la falta de mantenimiento.

La comunidad escolar reclama el piso en el que reside la refugiada para poder ampliar las instalaciones educativas. El colegio quiere recuperar el espacio para habilitar dos aulas. La Xunta se ha comprometido a realizar las obras necesarias para ampliar el número de plazas. Además les hace falta sitio para poder almacenar mobiliario escolar que actualmente no utilizan pero que podría ser útil en el futuro. Decenas de sillas y mesas, entre otros enseres, se agolpan al fondo de un pasillo porque no tienen un lugar donde meterlos.

«Como AMPA entendemos que acoger a esta refugiada fue una solución en su momento, pero nos damos cuenta de que ya no existe esa necesidad y el colegio debe tener una instalación que le corresponde porque le hace falta», afirma el presidente de la asociación de padres y madres, Fabián Vázquez. Además creen que la señora ya no vive allí porque hace tiempo que no la ven y su coche tampoco suele estar aparcado en el recinto escolar. Sospechan que la usa como segunda residencia.

Ocupación injustificada

La alcaldesa de O Porriño, Eva García de la Torre, afirma que se trata de una ocupación en precario realizada sin ningún expediente que ya no tiene justificación. «El alcalde Barros les dejó vivir ahí como una solución temporal que ya no se justifica. Esta familia tiene su vida resuelta. Los hijos resolvieron su vida, pero no hay manera de hablar con ellos, las veces que hemos ido ahí nunca están». La regidora socialista afirma que es la Xunta, como titular del edificio, la que tendría legitimidad para instar al desalojo para permitir las obras de ampliación del centro que demanda la comunidad escolar.

La casa tiene una superficie de unos 90 metros cuadrados y ocupa la última planta del colegio. La inquilina tiene que pasar por el patio donde los niños juegan durante el recreo para poder acceder a su hogar. El colegio ha tenido problemas de humedades que no ha podido solucionar porque no tiene acceso al interior de la vivienda. Su inquilina es la única que tiene la llave.

La comunidad escolar se ha dirigido a ella para preguntarle cuánto tiempo tiene previsto quedarse en la vivienda. Y Murveta Meholjic ha respondido que no piensa marcharse de allí, que la vivienda le pertenece. Así lo confirmaba ayer a La Voz. «La casa es mía, tengo allí mis cosas y no me voy a ir». Asegura que vive en el colegio porque no tiene otro sitio donde meterse y que si no la ven es porque sale a trabajar por las mañanas, aunque después precisa que «no tengo trabajo, cuido a mi nieto».

«No tengo nada que hablar con nadie, ¿quién se mete en mi vida privada?», añade. En una entrevista a La Voz que concedió hace dos años recordaba que salió de Srebrenica con sus hijos. En Montenegro lograron escapar de una casa donde estaban encerradas y bajo amenaza de muerte. Un día los medios de comunicación empezaron a difundir el mensaje de que algunos países se ofrecían a recoger a las víctimas del conflicto bosnio. «Mi padre nos rogó que nos fuéramos y nos apuntamos enseguida». Así fue como llegaron a Galicia. Les pusieron profesores para aprender castellano. Vino con sus hijos, que estudiaron en el colegio de Atios. Ya se han independizado y la han hecho abuela.

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