Éxito deportivo, sostenibilidad económica

El Balonmán Porriño tiene en la cantera y en la estabilidad financiera los pilares que rigen su funcionamiento

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VIGO / LA VOZ

La historia del Balonmán Porriño se remonta a tres décadas atrás. Fue en el 1987 cuando se puso en marcha un club que tomaba el testigo de entidades anteriores que se habían quedado por el camino. Y fue precisamente ese año cuando un niño llamado Abel Estévez se adentró en la disciplina. Estaba en su colegio de Mos cuando responsables del incipiente Balonmán Porriño realizaron en la escuela jornadas de captación. «Naquel momento non había moita oferta deportiva. O presidente, Julio Gilsanz, foi facer a actividade, comecei o primeiro ano no colexio e xa pasamos ás escolas municipais de Porriño ao curso seguinte, empezando nos equipos federados».

Ahí arranca el vínculo con el balonmano del hombre que a día de hoy preside el club, coordina sus equipos femeninos y ejerce como entrenador del cuadro de División de Honor. Y lo que haga falta.

Durante los últimos treinta años el club de O Porriño se ha convertido en un referente a base de trabajo serio y apuestas firmes. En su momento priorizó el deporte femenino de élite frente al masculino y el tiempo bendijo su decisión. Hoy, trece equipos (8 femeninos y 7 masculinos), 200 licencias y otros 200 niños repartidos por las escuelas deportivas de Mos, Porriño y Ponteareas, viven el balonmano a través del club porriñés. Alcanzar tales cotas exige tiempo y esfuerzo, comenzando por atraer practicantes, una tarea que se realiza sobre todo mediante jornadas de captación en los colegios.

«Para nós é fundamental o traballo de escolas porque cando o facemos ben, temos moitos rapaces na base e iso repercute para que o club funcione mellor», explica Abel. Enganchar a los niños en la pista es clave, de la misma manera que lo es que disfruten desde la grada. En ese sentido, las invitaciones a los integrantes de la escuela para que vean a los equipos de élite se han convertido en otro foco de atracción.

Trabajo y cuentas

El sistema del trabajo en el Balonmán Porriño es sencillo y directo. «Este ano iniciamos con nenos de cinco anos. Nas primeiras fases, ata que van aos equipos federados, buscamos unha actividade non orientada tanto ao balonmán, senón máis lúdica, predeporte, xogando a minibalonmán, e unha vez que chegan ao club, a través da Federación Galega participan en competicións de ámbito provincial e autonómico a partir de infantil». Luego, es la propia competición la que va marcando los caminos. «En xuvenil xa tentamos orientar á xente de rendemento. Por exemplo, algunha xuvenil xa está adestrando todo o ano con división de honra, e o mesmo pasa no equipo masculino. A xente que quere ser profesional ten que ter un volume moito máis alto de adestramentos», receta el preparador.

Para gestionar todo el entramado, una veintena de entrenadores y monitores y la directiva en las tareas administrativas se reparten el trabajo.

El buque insignia del club porriñés es el equipo de División de Honor femenina, la prueba de que el camino que se ha seguido en los últimos años ha sido el adecuado. «Fala ben do que fixemos en tempos anteriores a nivel deportivo e premia a estabilidade económica, que creo que estamos logrando pouco a pouco, pensando ben os pasos a seguir», dice Abel. Para el presidente del Balonmán Porriño, que el club sea sostenible es fundamental y no hay lugar para experimentos. «Creo que estamos facendo as cousas ben e aínda que houbo fitos aos que houbo que renunciar, por exemplo cando tivemos que dicir non a competir en Europa por temas económicos, déronse os pasos adecuados para que haxa estabilidade». El pilar de todo.

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