Los gemelos electricistas de Nigrán

Monica Torres
mónica torres NIGRÁN / LA VOZ

NIGRÁN

Roberto y Carlos, en plena jornada de trabajo, asumen las nuevas demandas del sector.
Roberto y Carlos, en plena jornada de trabajo, asumen las nuevas demandas del sector. Mónica Torres

«Podríamos trabajar las 24 horas», dicen sobre la avalancha de avisos diarios

09 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando Roberto Leyenda coge el teléfono por la mañana ya sabe que va a sonar varias veces antes de comer. Lo que no imaginaba hace apenas unas semanas era cuántas. Desde que él y su hermano gemelo Carlos pusieron en marcha Voltac, una empresa de instalaciones eléctricas en Nigrán, las llamadas son una constante. Reformas, averías, videoporteros inteligentes o cargadores para vehículos eléctricos llenan unas jornadas que rara vez terminan a la hora prevista. «Podríamos trabajar las 24 horas del día», asegura.

La empresa apenas supera el mes de vida, pero los gemelos, de 32 años, ya reciben entre tres y cuatro avisos nuevos cada jornada en un radio de acción que se extiende por Vigo, O Val Miñor, O Baixo Miño, A Louriña y Redondela. «Sabíamos que había demanda de electricistas, pero no tanta», resume Roberto. Tienen la sensación de estar viviendo algo que la gente les anunciaba: «Vosotros vais a acabar montando algo». No era una predicción arriesgada; desde niños preferían desmontar aparatos para entender cómo funcionaban. «Siempre fuimos muy manitas», recuerda.

Aquella curiosidad se convirtió en profesión. Estudiaron Electricidad y Electrónica, y compartieron un Erasmus en Bélgica; Roberto hizo prácticas en hospitales y Carlos en instalación de ascensores. Aunque las empresas les ofrecieron quedarse, no aceptaron. «Volvimos por morriña», explica. De regreso a Galicia continuaron acumulando experiencia en sectores como el frío industrial y la logística, pero el impulso definitivo llegó tras el fallecimiento de su padre el pasado año. La herencia familiar les permitió dar el paso. «Nuestros padres siempre nos animaron a emprender», señala Roberto. Lo que no esperaban era la velocidad del arranque.

Gran parte de la agenda la ocupan necesidades cotidianas. Instalaciones antiguas, cuadros obsoletos o cortocircuitos que dejan sin luz a los vecinos llenan su día a día. «Lo que más nos piden son instalaciones en viviendas y averías. Todos los días atendemos urgencias», señala.

Pero junto al oficio tradicional, emergen demandas impensables hace años. Los hermanos instalan unos tres videoporteros inteligentes a la semana. Detrás no hay solo seguridad, sino comodidad: los clientes quieren abrir el portal desde el móvil para recibir un paquete cuando están fuera. La movilidad eléctrica también despunta; en un mes han recibido cuatro solicitudes para instalar puntos de recarga en viviendas y comunidades. «Hace unos años esto era anecdótico y ahora cada vez nos lo pregunta más gente», afirma. A ello se suman la domótica y las instalaciones fotovoltaicas.

Ante este volumen de trabajo, la conclusión es clara: faltan profesionales. La mejor prueba está en su propia empresa; ya cuentan con un alumno en prácticas del CPR Montecastelo, el centro donde estudiaron, y no descartan ampliar plantilla. «La idea es crecer y crear empleo», afirma Roberto, quien agradece el respaldo inicial de distribuidores del sector para facilitar el arranque.

Por eso no duda al lanzar un mensaje a los jóvenes: «Es el momento perfecto para empezar». Según explica, un autónomo que trabaja bien puede alcanzar ingresos netos de entre 2.000 y 3.000 euros mensuales, una realidad que muchos desconocen. Una década después de renunciar a quedarse en Bélgica, los gemelos que regresaron por morriña siguen rodeados de cables. La diferencia es que ahora construyen algo propio y que tienen tarea para largo.