Chandebrito respira a pleno pulmón

La parroquia de Nigrán que sufrió el incendio en el que murieron dos mujeres en octubre del 2017 se hermana con Castanheira de Pêra, la villa portuguesa en la que fallecieron 47 vecinos a causa del fuego


Nigrán / La Voz

A veces, las tragedias unen pueblos. El vínculo entre el municipio pontevedrés de Nigrán y el portugués de Castanheira de Pêra, a más de 300 kilómetros de distancia, se grabó en el 2017, cuando el fuego tiñó de luto las dos localidades. La parroquia gallega de Chandebrito perdió el 15 de octubre de ese año a Maximina Iglesia y a Angelina Otero, las dos vecinas que fallecieron calcinadas en su vehículo en plena huida del fuego. En Castanheira de Pêra fueron 47 las víctimas mortales del infierno que asoló el país en junio del mismo año y que convirtió las carreteras en auténticas ratoneras sin salida.

Pero los dos municipios han conseguido resurgir de sus cenizas y, dos años después, con el verde de sus montes por bandera, han decidido hermanarse. Se trata del primer vínculo oficial de estas características para Nigrán, donde ya crecen un millón de árboles nuevos gracias al empeño de sus vecinos, del Concello y el respaldo de particulares, colectivos y entidades de toda España que se sumaron a la ola de solidaridad que ha repintado de verde esta parroquia.

«As vida humanas son irreparables. Esa dor e ese recordo de Maximina e Angelina sempre estarán aí, pero debemos destacar tamén que, a raíz deses lumes, fomos capaces entre todos de cambiar a mentalidade e a forma de entender a xestión do monte e agora, a maiores, xorde esta oportunidade de irmandarnos con Castanheira de Pêra e intercambiar con eles experiencias e coñecementos», destacó el alcalde de Nigrán, Juan González.

Su homóloga lusa, Alda Correia, visiblemente emocionada, puso el acento sobre esa marea solidaria que inundó Chandebrito y de la que también supieron en la otra orilla del Miño. «Esta visita dáme forzas e moitas ideas para traballar na procura dunha maior unión e implicación da sociedade civil na repoboación de Castanheira», indicó Alda Correia. «Galicia e Portugal sempre estiveron unidas de corazón, pero agora os nosos municipios teñen a oportunidade de coñecerse máis, gustaríanos que nos visitedes pronto e ser pobos irmáns», concluyó ante decenas de vecinos y representantes de las distintas administraciones de Galicia y de Portugal»

El mal tiempo obligó a reorganizar el programa fijado. Hubo que suprimir la caminata prevista para pisar la nueva hierba que ya tapiza Chandebrito y trasladar el homenaje a cuantos colaboraron en esta regeneración al pabellón de deportes del colegio Estudio de Nigrán, donde después compartieron mesa y mantel.

El día anterior comenzaron a trabajar también los escultores del colectivo Arte no Queimado. Remigio Davila, Rosendo González y Juan Coruxo han diseñado y están elaborando una gran obra que mañana, jornada en la que se cumple este segundo aniversario, será trasladada al Bosque da Memoria, a los pies de su castro. «A escultura, de tres metros de altura, representa dous pulmóns realizados con troncos calcinados e dos que brota unha árbore. Queremos simbolizar o pulmón verde que se nos arrebatou pero cun aceno á esperanza, porque unha árbore está a medrar», resume Juan Coruxo. El grupo de música Brisas de Bouzas amenizó la comida y el magosto internacional con el que sellaron su compromiso de formalizar este hermanamiento.

La comitiva lusa quedó realmente impresionada con el trabajo conjunto realizado por los vecinos de Chandebrito, que desde entonces han multiplicado esfuerzos por diversificar los usos del monte. El dinero que sacaron de la venta de la madera que ese día se tiñó de negro ha sido reinvertido en su totalidad en la reforestación. Del millón de árboles que, dos años después, crecen en los montes comunales, unos 20.000 fueron plantados por alumnos de colegios de toda Galicia y por voluntarios con donaciones llegadas de todo el país.

La familia que perdió su casa y todos sus recuerdos tras el incendio vive desde hace un año en su nuevo hogar. «La [vivienda] que estaba deshabitada está actualmente en obras gracias a fondos de la Xunta y a otras tres familias se les ayudó también económicamente con dinero procedente, principalmente, de Ascensores Orona», explica el presidente de los vecinos y comuneros, Víctor Manuel Vidal. El nuevo Chandebrito apuesta por la diversificación de los usos del monte, pero siempre desde la perspectiva humana. Han promovido la recuperación de su castro hasta convertirlo en el museo al aire libre. Es el renacer tras el desastre.

Chandebrito crea un bosque para recordar los incendios de octubre

Alfonso Alonso

Plantará 48 árboles de especies autóctonas en los próximos meses

El Bosque da Memoria nace en Chandebrito, Nigrán. Esta iniciativa, que parte de Galicia Ambiental, pretende recordar la tragedia forestal ocurrida el 15 de octubre en Galicia. Sus organizadores, la asociación de vecinos de Chandebrito y la comunidad montes en man común de Chandebrito, emprenden esta actividad con mucha ilusión.

El bosque se compondrá de seis pequeñas plantaciones situadas en O Castro de Chandebrito. En cada una de ellas se plantarán seis especies autóctonas de Galicia, entre las que se encuentran el roble, el nogal o el castaño. En consecuencia, se harán seis bosquetes pequeños con todos los árboles, que inicialmente serán 48. Se incluirán unos carteles informativos que ayudarán a que los pasados incendios no queden en el olvido.

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