Chandebrito no olvida, pero «xa non se chora máis»

Vecinos y entidades públicas y privadas reciben un homenaje en el aniversario de la tragedia que se llevó dos vidas


vigo / la voz

A unas horas de que se cumpliese un año desde que el infierno llegó a Chandebrito en su formas más representada: el fuego, los que lo sufrieron más de cerca se reunieron ayer en el mismo lugar para recordar ya no la tragedia, sino que no se puede volver a repetir.

La celebración se desarrolló en el entorno del Bosque da Memoria, una reforestación realizada hace meses detrás del castro de la parroquia nigranesa en la que los incendios causaron dos víctimas mortales, Angelina y Maximina, que no pudieron escapar.

El alcalde de Nigrán, Juan González, destacó que «de esa malísima experiencia na que houbo moitas perdas medioambientais e as máis importantes e non recuperables, que son as vidas humanas, é dificil pensar que iso pode ter algo de positivo». Pero el regidor quiso hacer suyas las palabras del presidente de la Comunidad de Montes de Chandebrito, Víctor Vidal: «Xa non se chora más». González remarcó que eso lo consiguieron, sobre todo, los vecinos desde sus entidades sociales, «desde o primeiro día non sei, pero desde o segundo seguro. Deixar de chorar e empezar a facer cousas en positivo».

El acto organizado por el Concello de Nigrán, comunidad de montes de Chandebrito y la Asociación de Vecinos O Castro fue un reconocimiento público a personas y entidades que colaboraron durante y después de la catástrofe.

Uno a uno fueron pasando por el escenario colaboradores de entidades privadas, desde la representante del vivero que donó 7.000 árboles a los arqueólogos que tratan de recuperar el castro, organizadores de actos benéficos o eventos, como el Festival de la Luz, que recogieron fondos o entidades como Abanca, que colaboró en proyectos de reforestación y las comunidades de montes que se pusieron las pilas para cambiar el chip sobre el significado del entorno. También se acordaron de las entidades públicas como la Xunta, que gestionó obras que paliaron el peligro que corrían en el pueblo tras llamas.

Y sobre todo, el reconocimiento fue para héroes anónimos, vecinos como Fino Alonso, que un año después aún lloraba al acordarse de aquella noche, pero tuvo siete meses acogidos en su casa a una pareja de ancianos que se quedaron sin hogar. Además se descubrió una escultura conmemorativa realizada por Rafael Alonso, de Fragoselo, miembro del colectivo Arte no Queimado. También presentaron proyectos medioambientales para la zona y hubo magosto y música de gaitas.

Hoy siguen los actos con una caminata por el futuro parque forestal Os Matos-Río Táboas, situado entre Camos y Chandebrito. Sale a las 17.00 horas de la iglesia del cementerio de Camos, guiada por Antón Lois, de Amigos da Terra.

«Os nosos montes son abrigo da nosa vida»

El Concello de Baiona rindió ayer homenaje a los vecinos del municipio que colaboraron en la extinción de los incendios que asolaron la zona el 15 de octubre del 2017. Al acto acudieron muchos de ellos, familias enteras que aquel día hicieron todo lo que estuvo en su mano para salvar sus casas y sus tierras sin perder sus vidas. Vecinos de las parroquias de Bahíña, Baredo, barrio de La Anunciada y Sabarís recordaron aquella jornada aciaga que quedó marcada en el calendario para siempre. Pili, una de aquellas vecinas, tomó la palabra para recordar cómo todos arrimaron el hombro y cómo el Concello reconoció que sin ellos, no hubiera sido posible a pesar de que en el balance total quedaron arrasadas ardieron 40 hectáreas desde Santa Marta de Afora al Paseo de la Fortaleza. Para los niños también fue un shock y en el homenaje dejaron sus mensajes para el futuro representantes de las cinco parroquias. Como María Rodríguez Domínguez, de 6 años de edad: «Traballemos xuntos. Os nosos montes son abrigo da nosa vida. Lume non, a miña terra chora», leyó, con un poco de ayuda la pequeña de Belesar.

Reunidos todos en el parque baionés que está a los pies del monumento de la Virgen de la Roca tuvo lugar el acto principal de la jornada, la inauguración por parte del Concello, de un monumento conmemorativo al que acudió toda la corporación, «en agradecemento a todas as persoas, especialmentge á veciñanza, que traballou unida contra a vaga de incendios».

El alcalde, Ángel Rodal, recordó que 15 días después de la trágica jornada habían decidido celebrar este homenaje que ayer se convirtió en realidad. «Esperemos que no se vuelva a repetir», declaró.

La madera quemada se pudre en los montes

J.R.

Ya sea por la falta de recursos de los comuneros, o por la inacción de propietarios particulares, las zonas quemadas siguen aún repletas de troncos negros que son nocivos para el ecosistema

Galicia vivió hace hoy un año la peor oleada de incendios que se recuerda para dejar un triste balance de cuatro fallecidos, 47.000 hectáreas arrasadas e incontables daños materiales en bienes públicos y privados. Una catástrofe que cubrió de humo las cuatro provincias y que aún sigue siendo visible a poco que se recorran los ayuntamientos más afectados. Vigo y el sur de la provincia de Pontevedra, junto con los Ancares de Lugo, concentran las zonas cero de aquel domingo negro, que hoy, pese a haber transcurrido un año de la catástrofe, siguen presentando un aspecto en el que predomina más el negro inerte que el verde natural, tanto si es suelo privado como comunal.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Chandebrito no olvida, pero «xa non se chora máis»