El coche de empresa, de usar y dejar

La solución gallega eccocar lleva el «carsharing» al ámbito corporativo: con ella, los empleados pueden reservar, acceder y arrancar a través de una aplicación móvil los vehículos de su empresa, y utilizarlos durante días, horas e incluso minutos. Lo que necesiten


Redacción / La Voz

Al acabar la universidad, Iván y Daniel, ambos ingenieros industriales, se instalaron en un piso compartido en el centro de Madrid. Daniel tenía por entonces un coche que solo usaba una vez al mes para ir a visitar a sus padres a Asturias. Iván no tenía coche, pero le hubiese gustado tenerlo; sus hermanas vivían a las afueras de la ciudad y la conexión en transporte público ni era cómoda, ni rápida. ¿Y si pudiera alquilarle el coche a Daniel? Hoy conocemos esta práctica como carsharing, un prometedor modelo de negocio en fase de despegue basado en el uso temporal de vehículos -lo necesito/quiero, lo localizo, lo uso y lo dejo; turno para el siguiente-, pero cuando Iván y Daniel les contaron su idea a Fernando y a Manu, la otra mitad de eccocar, la alternativa al automóvil en propiedad era apenas una utópica pretensión. ¿Para qué iban los españoles, más que simpatizantes de la posesión, a vaciar sus garajes para ponerse a arrendar coches? ¿Para qué compartir volante si tenían el suyo propio, símbolo de la libertad y la autonomía, reflejo de identidad y estatus, bien aparcado a los pies de la cama?

Pero los síntomas -en el planeta en general y en las ciudades en particular- hicieron saltar las alarmas. Y fue entonces cuando resultó imposible seguir ignorando que el asunto no era menor, que empezaba a no haber sitio, que tampoco quedaría aire (puro) si la tendencia no comenzaba a cambiar. De mera cuestión económica, que también -según un estudio de la Universidad de Texas, comprar un coche actualmente solo resulta rentable si se superan los 16.000 kilómetros al año- , el asunto se convirtió en una exigencia social y medioambiental. El «para qué» dejó rápidamente paso al «cómo».

Hoy, grandes urbes como Madrid o Barcelona se enfrentan ya a la movilidad desde otra perspectiva: invierten en transporte público, fomentan el uso de la bicicleta y la peatonalización, apuestan por la economía colaborativa y son el caldo de cultivo perfecto para ese modelo, basado en el pago por uso, que proponía el primer planteamiento de eccocar, concebida inicialmente para que los particulares pudiesen compartir coche fácilmente. No al estilo BlaBlaCar. Más bien al de dejarte mi Peugeot, mi Audi o mi Ford Focus a cambio de una compensación económica el tiempo que tú lo necesites. Ellos desarrollarían la tecnología para poner en contacto al dueño y al usuario, y para reducir al máximo los movimientos de acceso al vehículo. Pero la idea cambió, evolucionó. Hiló todavía más fino.

Porque no se sentían cómodos en un terreno legalmente gris -por ahora, el carsharing es una actividad con muchas barreras regulatorias- y por la inversión que les suponía convertir en inteligentes vehículos particulares, los chicos de eccocar desarrollaron en Nigrán, gracias a la aceleradora de empresas de automoción Business Factory Auto, una herramienta orientada exclusivamente a empresas. Su objetivo: dar servicios de movilidad compartida y gestionar sus flotas de forma inteligente. ¿Qué supone esto? Supone el adiós a los recibos de taxis y al alquiler de coches por días. A destinar un vehículo a cada persona. A perder miles de euros en desplazamientos.

Iván Luarca, Daniel Díaz, Fernando Martín y Manuel González decidieron diferenciarse de la competencia ofreciendo a las empresas la posibilidad de equipar sus coches con una tecnología que permite al trabajador realizar una reserva, localizar el vehículo y ponerlo en marcha con su teléfono móvil. Sin necesidad de llave. «Imagina que Endesa tiene una flota de 2.000 coches -explica Luarca-. Conectaríamos nuestra herramienta a esos vehículos y le daríamos a la empresa una plataforma personalizada con su correspondiente app. Así, en lugar de asignar un coche a cada trabajador que lo necesita, pero que solo lo usa media mañana, tendrá una serie de coches que se irán compartiendo a demanda».

Pero hay más. Eccocar también se pone a disposición de las empresas de alquiler de coches: «Hacer cola para recoger un vehículo, rellenar papeles, buscarlo, abrirlo con la llave... es un lío. Con nuestra aplicación lo liquidas todo directamente: la reserva, el pago, el acceso al coche. Facilitamos la gestión y, además, les damos la opción de ofrecer un nuevo servicio, el de alquilar por horas, incluso por minutos. Y esto tiene un impacto en la movilidad. Al final se acaba reduciendo el número de vehículos en la ciudad».

Lanzada hace apenas dos meses, eccocar se ha ganado ya la confianza de siete empresas; entre ellas, la gallega Movelco.

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