Eva Rodríguez, catedrática de Economía en la Universidade de Vigo: «Hay más soledad no deseada entre los jóvenes que entre los mayores»
MOS
La autora del mayor estudio sobre el impacto del aislamiento es pionera en medir los costes intangibles en salud y en dependencia; «el actual baremo tiene carencias»
26 sep 2026 . Actualizado a las 12:29 h.«Hay que poner un número y a partir de ahí empezar a hablar». Eva Rodríguez Míguez (Mos, 1967) es catedrática de Economía aunque la mayor parte de su trabajo transcurre en contacto con profesionales sanitarios. Desde hace 30 años mide el coste social de la salud y la dependencia, con estudios pioneros como el que presentó en el 2023 sobre soledad no deseada en España, del que va a hablar el próximo miércoles en un acto de la Fundación Grandes Amigos en el Museo Marco de Vigo. Su misión es la de poner cifras a lo difícilmente cuantificable. «No quiero que la gente se quede con un número, sino de que se dé cuenta de que los números que surgen del estudio no son pequeños».
Según el informe encargado por la ONCE, la soledad no deseada genera importantes costes sanitarios, pero también pérdidas de productividad y calidad de vida. Se calcula que cada año mueren 848 personas en España por causas prematuras asociadas a la soledad, muchos de ellos ciudadanos en activo. El estudio estima que se pierden 6.700 años de vida productiva. «Nos sorprendió detectar que en personas de 16 a 24 años, el 22 % aseguraba padecer soledad no deseada, frente al 12 % en personas mayores de 75 años. Hay mucha más prevalencia de soledad no deseada entre los jóvenes que entre mayores», explica la investigadora. El reto, asegura, es detectar si esta tendencia se cronificará en las generaciones que encabezan la incidencia.
En el estudio que elaboró con los investigadores Bruno Casal y Berta Rivera, calcula que el 13,4 % de los españoles se sienten solos (14,8 % de mujeres y 12,1 % de hombres). El coste sanitario, farmacéutico y laboral supone para el sistema 14.000 millones de euros al año, un 1,17 % del PIB. Como novedad, se midió también el coste intangible, en años de vida ajustados por calidad. «No es lo mismo un año de vida con calidad que sin ella. Empleamos el mismo indicador que se utiliza para decidir la financiación de nuevos fármacos», explica.
El miércoles, la economista abordará la respuesta social y política que ha tenido el estudio que se publicó hace tres años. «Creo que hay iniciativas para combatir la soledad en los mayores, sobre todo a nivel local, pero no tantas para la soledad en las personas jóvenes», apunta. Uno de los datos llamativos es que en personas en edad de trabajar, el propio trabajo es la causa de la soledad para el 11 % de los encuestados. «No solo por el ambiente laboral, también por los horarios, sobre todo en gente que trabaja los fines de semana o a turnos». No obstante, la causa más frecuente de aislamiento involuntario es la falta de apoyo social y familiar, según el informe.
El reto de medir el bienestar
Con la trabajadora social Ana Rodríguez y con el médico de atención primaria Jacinto Mosquera, la economista también investigó cómo medir la calidad de vida asociada a los estados de dependencia. Sus conclusiones permitieron diseñar nuevos indicadores de dependencia. «El actual baremo tiene carencias, desde mi punto de vista». Según explica, una persona con un alzhéimer o trastornos graves de conducta puede requerir más apoyo y generar mayor carga de cuidados que una persona encamada. También ha investigado cuestiones relacionadas con la sobrecarga de los cuidadores.
Eva Rodríguez Míguez ha dedicado treinta años de su carrera a medir cuestiones sociales. «Cuando elegí la carrera, pensé en algo que tuviera salida, venía de un entorno humilde y pensé en algo que me abriera puertas y elegí Economía, pero enseguida me di cuenta de que me gustaban otras cosas», explica sobre su interés por cuantificar lo intangible. Tras graduarse, cursó un máster en Economía de la Educación y del Trabajo. Su tesis indagó en la equidad en la evaluación de las tecnologías sanitarias en un momento en el que solo se medían las ganancias en salud.
De utilidad
Que la ciencia sea útil es una de sus máximas. Entre sus trabajos están siempre proyectos de aplicación directa que ella misma elige y para los que busca financiación. En colaboración con la Fundación Caser, trabaja en un indicador para medir la calidad de los cuidados en las residencias de mayores, adaptando el instrumento Ascot británico que evalúa el bienestar en relación a la persona que recibe esos cuidados. «Es costoso porque implica encuestas en residencias, hay que buscar apoyos». Su estudio cuantifica cuestiones como la alimentación, la autonomía que se permite a los residentes o si las actividades son satisfactorias.
Hace 15 años elaboró un sistema de prioridad de pacientes en lista de espera que se aplicó en cuatro hospitales públicos en Cataluña. En la actualidad, está desarrollando un estudio sobre los costes sociales de las personas con trastorno del espectro autista, financiado por la Confederación de Autismo España. En su objetivo de poner cifras a realidades que no existen o que no están bien gestionadas, pide que la Encuesta Nacional de Salud del Ministerio mida el impacto de la soledad. «Demostraría que se le está dando importancia», reivindica.
Su canción favorita
«La Belleza», de Luis Eduardo Aute. «Es un canto a la belleza interior de la gente. Habla de ser fiel a uno mismo y es una crítica a la mala ambición, esa de caiga quien caiga. Me parece que es una canción redonda y que está muy de actualidad. Puede parecer antigua pero me gustaría que la gente joven la conozca».