Aficionados al motor cortan cierres de ganado en Padróns para sus carreras

Los comuneros denuncian que este año ya ha ocurrido en cinco ocasiones

Vacas en el monte de Padróns el pasado mes.
Vacas en el monte de Padróns el pasado mes.

VIGO / LA VOZ

Los montes de Padróns son noticia varias veces cada año por los incendios que, una y otra vez, queman lo poco que brota entre fuego y fuego. Todos intencionados. Fruto de esa reconstrucción constante a la que se ven sometidos sus comuneros surgió, tras la catástrofe de octubre del 2017, un proyecto de 800.000 euros que para reforestas frondosas y, lo más importante, regresar ganado al monte en forma de dos explotaciones, una de vaca cachena y otra de cabra autóctona. Funcionan desde hace poco más de un año y, sus responsables, en ese tiempo han sido víctimas de sabotajes. Concretamente vieron dañados los costosos cierres que delimitan el paso a la reses y facilita su cuidado.

Ocurrió por última vez este fin de semana, y es la quinta en lo que va de año. Olga Rodríguez es la presidenta de los comuneros y la persona que pone voz a la indignación campante en estos montes: «Hablamos de conductores de motos, quads y todoterrenos. Pero no son de aquí, aquí también hay vecinos que les gusta lo mismo pero no destrozan nada. Eso seguro. Hablamos de gente que viene de otros ayuntamientos cercanos. Una vez eran de Cangas, pero de otros ayuntamientos cercano. El problema es que esto se hace desde siempre, pero ahora, que tenemos ejecutada esta gran inversión, no quieren respetar eso ni el trabajo hecho, por lo que nos vemos en la necesidad de denunciarlo».

El responsable de la ganadería de vaca cachena fue ayer mismo al puesto de la Guardia Civil más cercano, pero, dicen en la entidad comunal, solo había un agente y tenía que encargarse de un detenido. Por lo que este ganadero tendrá que volver hoy. Lo más curioso es que los autores de estos destrozos, hechos sobre el patrimonio de los comuneros, lo que implica delito, es que utilizan tenazas para romper los cierres que tanto dinero costaron. Y todo para correr más y mejor en su jornada de ocio dominical. «Imagine si se nota su presencia que varias cabras de la explotación fallecieron por estrés». A este escenario hay que añadir otro que los mismos comuneros denunciaron hace tres semanas en La Vox.

Se trata de la presencia itinerante de cuatreros que aparecen para llevarse ganado, incluso traen a sus perros de presa para entrenarlos. La mejor prueba de que todo lo narrado es cierto es que ya se encontraron algunos becerros descuartizados por estos perros tan concretos. Así es la realidad de unos y otros, ganaderos y comuneros, a mayores de los incendios. En el la parroquia de Padróns (Ponteareas) lo saben y reconocen que, tras la pesadilla de los incendios de octubre del 2017, nada ha vuelto a ser lo mismo. El trabajo es perenne, incluso se organizan grupos de trabajo vecinal con más de 200 personas que, al menos, se juntan los últimos domingos de cada mes para trabajar por grupos y zonas.

Ya en verano, temporada de alertas, se movilizan cuadrillas para vigilar los montes de noche y de día por los incendios. «Incluso tenemos una vieja torreta de vigía en lo alto del monte para controlarlo todo», explica Olga. El puesto se ubica a 800 metros de altura sobre el nivel del mar y a pocos metros de otro alto, el de O Marco, punto de encuentro de los ayuntamientos de Ponteareas, Mos y Pazos de Borbén. Allí arriba pasta la primera de las dos explotaciones nuevas, y desde allí arriba se divisa una espectacular vista del interior de la ría de Vigo, coronada por San Simón, y de su salida desde Rande. También el interior de la provincia. Monte y más monte que vigilar por los incendios, cuatreros y ahora también por vándalos.

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