Hallan ostras y castañas de hace mil años en el Castelo Grande de Mos

Monica López Torres
mónica torres MOS / LA VOZ

MOS

Cooperativa Árbore Arqueoloxía

La localización de alimentos en la fortificación medieval es un hecho insólito

04 oct 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

El empeño de la segunda intervención arqueológica en la fortificación medieval de Castelo Grande que culminó ayer en Mos era dar con el sarcófago labrado en piedra que aún recuerdan los lugareños. Tendrá que haber una tercera para dar con él pero los hallazgos que han sacado a la luz el equipo de la cooperativa Árbore Arqueoloxía son mucho más sorprendentes e inesperados. El arqueólogo Benito Vilas confirmó ayer la localización de restos orgánicos que han conseguido ganarle la batalla al tiempo algo que, por su propia condición, es sin duda más inusual y no menos importante.

Los expertos han descubierto tres castañas de hace 1.200 años y dos ostras con más 900. «Hemos encontrado restos de la comida con la que se alimentaban. En concreto hemos dado con dos ostras y tres castañas», dio a conocer Benito Vilas. «Lo de las ostras no es tan extraño, porque al igual que las conchas de almejas o mejillones, cuando las hay, se suelen conservar por el carbonato cálcico» explica el investigador. Aparecieron, apunta, «en la cata de abajo. Por debajo del nivel de derrumbe de la torre, había uno de gravas, luego otra de uso y en el siguiente, ya aparecieron las ostras, por lo que están en el uso del castillo, al igual que las cerámicas que se encontraron en el mismo nivel».

Cooperativa Árbore Arqueoloxía

Los alimentos localizados son de momentos de ocupación distintos. «Posiblemente las ostras sean de cerca del siglo XII y las castañas del IX, este último hallazgo es realmente algo insólito. En Galicia no suelen aparecer restos orgánicos desgraciadamente pero estas castañas están carbonizadas, debieron quedarse así en la hoguera y por eso no se deshicieron y las encontramos a metro y medio del nivel de derrumbe», explica Benito Vilas. Podrían hacerse pruebas para concretar fechas exactas pero ya tienen un avance «por datación relativa». «Suponemos que están más cerca del siglo IX que del XII pero exactamente no lo sabemos. Están por debajo de las ostras, las castañas se comen muchísimo antes, están en otro nivel arqueológico», apunta Vilas. Las ostras y las castañas (con la tierra en la que estaban) serán trasladadas al Museo de Pontevedra.