El alza de la demanda de carne de razas autóctonas urge a sumar productores

Criadores de cachena, caldelá, frieiresa, ovella galega o porco celta sacan pecho en Semana Verde


silleda / la voz

No es fácil recuperar una raza en peligro de extinción. Hay que localizar los ejemplares que quedan, comprobar que no estén cruzados con otras razas... «Ás veces tes que ir a unha aldea perdida porque alí hai un exemplar, convencer ao gandeiro... Porque os gandeiros son os máis importantes na recuperación. Nós podemos axudalos, pero son eles os que coidan os animais». Silvia Adán es veterinaria. Ayudó a recuperar dos razas autóctonas en peligro de extinción, la ovella galega y la cabra galega, que por primera vez este año han podido participar en el concurso morfológico de razas. «Cando empezamos a recuperar a cabra quedaban uns 300 exemplares», recuerda. Ella puso su grano de arena haciendo la selección, describiendo las características morfológicas..., pero los ganaderos que apostaron por esas razas son los que están tirando de unos animales, cuya carne tiene cada vez más demanda entre el público. El problema es, muchas veces, lograr cubrir esa demanda.

«No caso da galiña de Mos e da vaca caldelá estamos notando cada vez máis demanda, pero non hai produtores para poder darlle cobertura. Promocionamos as razas autóctonas, pero hai que facelo amodo para que o consumidor non diga “pero non hai”», reflexiona el director de la Federación de Razas Autóctonas de Galicia (Boaga). Y lanza un apunte: «Para que unha raza en perigo de extinción se recupere ten que existir demanda de carne». Y al ver que los consumidores se interesan, hay un primer ganadero que se lanza con una nueva raza y, cuando le va bien, provoca un efecto llamada en ganaderos del entorno. «Os gandeiros teñen que animarse porque sen eles non facemos nada». dice.

Boaga está presente estos días en la feria Abanca Semana Verde, donde participa además en Salimat con productores de razas cachena, caldelá, frieiresa, limiá, carne de cordero de ovella galega y de cabrito de cabra galega, además de pollos, gallos, pulardas y huevos de raza Galiña de Mos. También está Porco Celta, una carne cuya demanda no deja de crecer.

De criar razas autóctonas, y con éxito, saben mucho en la ganadería Fraga do Coto. Bernie, su cerdo de 240 kilos quedó primero en la categoría de macho reproductor. No es la primera vez que este animal sube al podio, «quedou segundo a ano pasado», cuenta Saúl Rouco, su propietario. Su explotación tiene ochenta ejemplares, todos de raza autóctona y criados en libertad. Y más que hubiera. «Entre todos os que somos na asociación non damos abastecido o mercado», cuenta. Sus porcos celtas tardan el doble en criarse que un cerdo normal y toda su producción está ya vendida. La mayoría, destinada a carnicerías que trabajan con este producto. Pero también hay algún particular que se acerca por la granja para comprar.

Tampoco hay demasiado ejemplares de cabra gallega, sobre todo, «porque é un animal en perigo de extinción» asegura José Antonio Liñares. Sus ejemplares también han triunfado en el certamen de Silleda, copando los primeros puestos. Él tiene un total de 40 cabezas de esta especie y reconoce que la producción actual apenas da para abastecer a los mercados. «Hai moi poucos exemplares e os criadores aínda estamos aumentando os rabaños, así que si, é difícil conseguila», cuenta.

Las gallinas de Mos son otra de las razas gallegas que están de moda. Y, sobre todo, sus huevos.

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