¿Acaso una galería no puede parecer una casa?

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

MOAÑA

XOAN CARLOS GIL

La artista canguesa Rosa Neutro abre un taller en Moaña, donde trabaja en su obra, expone y contribuye a crear tejido creativo en una localidad en la que escasean espacios para la producción

05 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Antes de ser artista, o mejor dicho de ejercer como tal, Rosa Neutro (Cangas, 1980) ya tenía elegido el nombre de guerra con el que quería batallar en el sector. «Lo elegí sin pensar, intuitivamente, pero me parece que acerté. A pesar de que no soy para nada neutra, sino de extremos, o blanco o negro, y el rosa se asocia a femenino, no al neutro, me gusta la paradoja. El nombre a veces no te define, pero sí el juego sobre lo que proyectas y la contradicción me interesa», concluye. Por desgracia tardó bastante tiempo en usarlo, el que le llevó ir saltando de un trabajo a otro hasta poder dedicarse a lo que siempre había sentido que llevaba dentro y que tenía que volcar hacia afuera. Ahora, por fin, puede hacerlo y está feliz. «Echando la vista atrás, a mis 40 años me doy cuenta de que hasta hace cuatro, el único trabajo directamente relacionado con el arte a nivel profesional es el que tuve en Lab-In Gallery», reflexiona. Hasta ese período como coordinadora del centro de producción vigués, la creadora fue combinando empleos «alimenticios, algunos bastante precarios, de camarera y de lo que salía, incluso cuando hice la carrera de Bellas Artes, que la empecé ya tarde, con 27 años, pero nunca dejé el arte aparcado», explica.

Este año, además de no estacionar la máquina, decidió que se iba a dedicar solo a ello, como creadora, como profesora dando clases y talleres (el lunes empezó uno en Cangas) y como organizadora de exposiciones en el espacio taller que tiene en Moaña: «Y ya solo pensar en arte, algo que hasta ahora no ha podido ser», matiza.

Han sido una serie de circunstancias, no todas felices, las que la removieron por dentro y han confluido en ese objetivo largamente postergado. «Ser artista no es solo ser creativo para desarrollar tu obra, sino para adaptarse a los escollos que van a apareciendo. La mía no es puramente autobiográfica, pero es cierto que lo que me va pasando en la vida marca determinados pasos, por ejemplo cuando tuve a mi hija hace seis años, que crío yo sola, lo que me llevó a abordar proyectos de una manera más residencial, de estudio, con collages y fotomontajes a escala más pequeña», cuenta.