La villa condal encabeza el aumento de población en O Val Miñor en la última década y rejuvenece su padrón frente a la tendencia gallega
10 may 2026 . Actualizado a las 22:17 h.Gondomar ha puesto rostro a una cifra que resume su evolución reciente. Natalia Caparrini, vicerrectora de Estudiantado de la Universidad de Vigo, se convirtió el 7 de abril en la vecina empadronada número 16.000 de un municipio que ya va dejando atrás ese umbral. Según el alcalde Paco Ferreira, que tuvo que esperar para otorgar la distinción para cuadrar agendas, en estos momentos van por los 16.090 residentes.
La evolución sitúa a Gondomar en una posición singular dentro de O Val Miñor. El municipio contaba en el 2018 con 14.233 habitantes, un salto de casi 1.900 lo convierte en el concello que más población ha ganado en la comarca desde entonces. En el mismo período, Nigrán pasó de 17.723 habitantes a 18.363, mientras que Baiona avanzó de 12.134 a 12.361.
Esa diferencia no se limita al volumen del crecimiento, sino también a su regularidad. Gondomar encadena varios años con saldo positivo, sin grandes oscilaciones, lo que apunta a una evolución progresiva más que a un repunte puntual. En un contexto marcado por la desaceleración demográfica en buena parte de Galicia, esa continuidad refuerza su peso en el área metropolitana.
La lectura municipal no se limita a las cifras. Ferreira enmarca esta evolución en un proceso de fondo: «Gondomar é un concello que avanza, un concello que medra, un concello que progresa». El alcalde defiende que el municipio ha dejado atrás una etapa de estancamiento y que hoy gana peso como destino residencial dentro del entorno.
El aumento de población responde a una combinación de factores. La proximidad a la ciudad de Vigo, la mejora de infraestructuras y de servicios, el atractivo de O Val Miñor y la ocupación progresiva de viviendas que durante años funcionaron como segundas residencias ayudan a explicar este movimiento. Gondomar se posiciona así como una alternativa cercana a la urbe, pero con una escala más equilibrada para vivir.
El Concello también subraya el papel de las altas en el padrón municipal por cambio de residencia. Según los datos municipales, han pasado de 10.090 en la primera etapa analizada a 11.420 en el 2018 y a 16.075 en el 2026. La evolución evidencia que el crecimiento se apoya en la llegada de nuevos vecinos que fijan su residencia en el municipio.
Otro indicador relevante es la edad media de su padrón. Gondomar ha pasado de 50 años en el 2018 a 45,5 en el 2026. Rejuvenece y lo hace de una forma significativa en un contexto autonómico marcado por el envejecimiento. El Concello vincula este cambio a la incorporación de población activa y familias, una tendencia que también se refleja en los 3.347 nacimientos acumulados en el período.
El regidor Paco Ferreira relaciona esta evolución con «un traballo continuado ao longo desta última década» y defiende que el municipio se ha convertido en un lugar «atractivo para vivir, para formar unha familia e para desenvolver un proxecto de vida».
Planificación
El incremento de población abre ahora un nuevo escenario. Superar la barrera de los 16.000 vecinos implica mayor presión sobre servicios, movilidad y vivienda, pero también nuevas oportunidades. Entre ellas, el desarrollo económico vinculado a la ampliación del parque empresarial, prevista en unos 4.000 metros cuadrados, que apunta a reforzar la actividad y el empleo de proximidad.
A ese crecimiento se suman actuaciones orientadas a mejorar la calidad de vida y la funcionalidad. El Concello sitúa aquí iniciativas ligadas a la mejora de los servicios públicos, la adecuación de espacios urbanos y la creación de entornos más accesibles, en línea con la evolución de una población que no solo aumenta, sino que también cambia en su composición y en sus necesidades. El avance demográfico obliga, en paralelo, a adaptar la planificación. Gondomar ha pasado de una fase de estancamiento a otra de crecimiento continuado.