Ofrece dulces y salados para celíacos y sin lactosa en Gondomar
18 abr 2026 . Actualizado a las 15:44 h.Abrieron hace dos días y ya no les queda pan antes de cerrar. Lo que hasta hace poco era un ingreso extra por las donas —como dónuts, pero sin freír— para cumpleaños, primeras comuniones y pequeños eventos, se ha convertido en un obrador sin gluten en Gondomar que ha arrancado con todo vendido y pedidos en lista de espera.
Detrás están Óscar Vilar, panadero durante doce años en Vigo, y Stefi Audiffred, profesora. Él aporta la experiencia en el oficio; ella, el impulso para dar continuidad a lo que funcionaba en casa. El origen no fue un diagnóstico, pero sí una experiencia concreta: había productos que no sentaban bien. A partir de ahí empezaron a probar recetas hasta dar con una fórmula propia sin gluten que mantuviese sabor y textura.
La demanda terminó de marcar el camino. En muchos encargos para celebraciones surgía la misma pregunta: si las donas tenían o no gluten, sobre todo pensando en los niños. «Cada vez nos lo preguntaban más», explican. Esa insistencia, unida a la experiencia de Stefi —«había cosas que no me sentaban bien»—, acabó orientando el proyecto hacia este tipo de elaboraciones. Aquellas primeras donas fueron ganando presencia entre conocidos hasta generar una clientela que repetía, lo que terminó por empujarles a dar el salto a un local propio.
El obrador abrió hace apenas dos días y el arranque ha sido inmediato: en su primera jornada completa, el pan artesanal —tanto el clásico como el de semillas— se agotó antes del cierre y los encargos ya se acumulan. Aun así, se muestran prudentes. «Acabamos de empezar», señalan. El modelo se apoya en el encargo previo para ajustar cantidades y evitar desperdicios. «Trabajamos mucho por pedido para no tirar producto», explican, aunque mantienen elaboración diaria para atender la demanda directa.
Hasta ahora, su actividad se centraba en las donas, primero en versión tradicional y después sin gluten. Es con la apertura cuando amplían la oferta: empanadas —de jamón y queso o de atún—, pizzas, piononos de lechuga, jamón y huevo, además de dulces y distintos tipos de pan, incluido el de trigo sarraceno, cada vez más presente.
Las donas siguen siendo su seña de identidad. Tienen la forma del dónut, pero no se elaboran con masa frita, sino mediante otro sistema que les da una textura distinta, más ligera. A partir de esa base ofrecen distintas versiones, desde las más sencillas con azúcar o chocolate hasta otras con siropes y toppings, además de combinaciones propias. Todas son sin gluten y parte también sin lactosa. El nombre, Doniccas, une las donas con las iniciales de sus hijos. Y en Gondomar, donde Donas es una parroquia bien conocida, ese término suma otro matiz: el de un dulce que nació como un extra y que sostiene un obrador que, por ahora, no da abasto.