Dejarse la piel y la plata por patinar

Xosé Ramón Castro
x. r. c. VIGO

GONDOMAR

ANDREA CREMME

El CPA Gondomar afronta en Argentina su cuarto mundial de grupos show tras una dura clasificación y mil iniciativas para costear el viaje

28 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Descendientes de una dinastía indígena. Criadas entre arcos, flechas y lanzas. El destino de las Kaneri se verá alterado por la llegada de un intruso». Así reza la descripción de Las Kaneri, la coreografía que de la mano de David Figueroa lleva al Club Patinaje Artístico Gondomar al Mundial en la especial de grupos show pequeños (hasta 12 patinadores). Una idea que les catapultó al subcampeonato de España, al cuarto puesto del Europeo y al segundo de la Copa del Mundo. Ahora, el desafío es la cita universal de la próxima semana en Argentina. Será su cuarta comparecencia mundialista.

Para llegar hasta Buenos Aires, ciudad hacia la que parten el lunes, las gondomareñas han tenido que superar un doble reto: el primero, el deportivo. «En España hay un altísimo nivel, con unos grupos catalanes buenísimos, pero en el Campeonato de España salió todo perfecto», comenta David Figueroa, el entrenador. Ese segundo puesto le dio el billete para el Europeo de Italia, en donde un viaje exprés, para ahorrar costes, les pasó factura en la pista. «Las escalas de vuelo fueron tremendas y las patinadoras llegaron cansadas porque el viaje fue una tortura».

Un problema de dinero que se repite de un modo persistente. Porque para estar en el Mundial, «Las Kaneri» no solo tuvieron que ganarse el billete en la pista, sino también reunir 26.000 euros para afrontar el viaje, porque más allá de una pequeña ayuda de la Federación Española (2.000 euros) y otra del Concello de Gondomar, que les cede la explotación de la pista de hielo, todo lo demás ha sido sufragado por las patinadoras con una retahíla de iniciativas: venta de rifas para diversos sorteos, bocadillos en fiestas, comercialización de productos del club y hasta una tecnificación que impartirán este fin de semana en Gondomar. «Una vez que consigues clasificarte es súper difícil (poder ir) porque el viaje a Argentina es carísimo», comenta el entrenador, que no esconde que reunir el dinero significa desviar el foco del entrenamiento. «No es solo me dedico a entrenar y a dar lo mejor de mí, sino que tienes la cabeza en 20 sitios, también los patinadores, que son conscientes de que no hay dinero y ellos están involucrados en todos los proyectos que saca el club».

El Gondomar no será un novato en Argentina. Para el club que preside y dirige David Figueroa es la cuarta vez se que plantan en la gran cita universidad del mundo del patín. «Lo vemos como un logro, igual que la primera vez. Clasificarte para un Mundial nunca te lo esperas, es muy difícil», precisa. A nivel personal, el significado se resume en «mucho trabajo, mucho sacrificio y mil cosas que no se ven».

De cara a la competición, que se celebrará el sábado día 5 de noviembre a la una de la madrugada (en Galicia), la única expectativa es hacerlo bien, sin mirar a la clasificación. «Lo importante es hacerlo bien, en el tema de clasificación nunca entro porque no depende de ti». El lunes emprenderán desde Oporto un viaje con un par de escalas que el martes les dejará en el cono sur de América Latina. Cuatro días y varios entrenamientos después (contactaron con clubes locales para poder ejercitarse) será el momento de reivindicarse.

El largo parto de una idea primigenia

David Figueroa, además de entrenador y presidente del CPA Gondomar, también pone su firma a las coreografías del club de referencia en Galicia en la modalidad de grupos show. «Siempre hay como una idea primigenia, que era sobre una temática del mundo indígena y cómo que se adentraba en el un intruso, un extranjero, un occidental, esa fue al idea inicial, y sobre eso se buscan las músicas y sobre eso se empieza a montar y a medida que vas montando se va hilando toda la historia. No te sientas un día en el sofá y de repente aparece la idea completamente plasmada. Empiezas y poco a poco van surgiendo cosas que se pueden ir añadiendo en el disco. Al final es como un proyecto a medio plazo y haciendo que todo tenga sentido», comenta mientras indica que una coreografía de este tipo puede necesitar de cuatro meses de tiempo y un montón de horas de entrenamiento que no alcanza a cuantificar. Todo, para cinco minutos decisivos en pista.