Las playas de la ría están vivas, no las matemos

Antón lois AMIGOS DA TERRA VIGO@TIERRA.ORG

CANGAS

Recomiendan leer un manual antes de limpiar los arenales para evitar lo que pasó en Rodeira (Cangas)

11 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Solo se puede matar lo que vive, y las playas, que están vivas, las estamos matando. Parece una exageración pero repasemos la crónica de apenas unos días. Hace una semana el Concello de Cangas izaba en la playa de Rodeira su bandera azul. Solo hicieron falta unos días para que el mismo Concello en la misma playa destrozase más de dos kilómetros cuadrados de ecosistema dunar con la justificación de allanar la playa para celebrar un campeonato comarcal de balonmano, como denunciaban el pasado miércoles los compañeros del grupo Anduriña.

 Tras la destrucción de un hábitat de conservación prioritaria a nivel de Europa (código 2130 directiva hábitats), incluyendo arrasar especies endémicas catalogadas en peligro de extinción (Citysus insularis) y otras vulnerables (como Silene niceensis), en la playa de Rodeira sigue ondeando la bandera azul. Para la entidad que concede dichas banderas un delito tipificado, como es la destrucción de hábitats y especies en peligro de extinción, no es motivo suficiente para su retirada. Es otro buen indicador de lo que significan a efectos de conservación de la naturaleza las banderas azules.

 Tristemente no era una excepción. Unos días antes la playa de A Calzoa, en Vigo, sufría una nueva agresión, en este caso la maquinaria pesada excavaba el perímetro de su espacio dunar para poner la base de cemento sobre la que instalar una ducha en medio de la playa con su correspondiente canalización al borde mismo de las plantas dunares en esa playa que era un refugio para aves, como informaba el propio Concello en sus paneles en los que advertía que no se llevasen perros por el riego que suponían para dichas aves… antes de decretar que esa sería precisamente la playa autorizada para perros.