Cangas, sin hostelería, y Moaña, con ella. ¿Cuál es la diferencia?

Vecinos y negocios de O Morrazo se quejan de «las calles desiertas por las tardes»


cangas / la voz

Cangas y Moaña, dos municipios limítrofes con una diferencia: en el primero el cierre de la hostelería obliga a la reclusión forzosa y en el segundo se pueden tomar las cañas, pero los vecinos se quedan en casa por miedo.

Pocos son los que en Cangas osan saltarse la normativa y traspasar la frontera para tomarse la chiquita en la localidad de al lado. Siempre hay alguna excepción sorprendente y otros muchos se quedan con las ganas. «Alguno hubo que pasó por el monte con una vaca o una cabra para llegar a Moaña. También dicen que unos de Bueu se disfrazaron de peregrinos, les paró la policía y dijeron que iban a haciendo el Camino. Los agentes respondieron que por allí no pasaba ningún Camino», cuenta Gonzalo en el paseo de Cangas, como si de una leyenda se tratara. A falta de un bar con la persiana subida toma el aire con sus amigos. «Paseando hacemos ejercicio», se consuela.

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Cangas, sin hostelería, y Moaña, con ella. ¿Cuál es la diferencia?