Cangas y Cisne, vidas paralelas en una competición «adulterada»

El covid condiciona a Asobal que solo ha disputado 51 de los 81 partidos fijados


PONTEVEDRA / LA VOZ

El Cisne y el Cangas están aislados. Ambos tienen positivos en sus plantillas y llevan dos jornadas aplazadas y la tercera está en camino de suspenderse de forma oficial. La única diferencia es que los morracenses rondan la veintena de contagios y en Pontevedra van, por el momento, tres. «Que esto podía pasar ya lo dijimos antes de empezar y muchos equipos votamos porque se cambiase el formato o se aplazase el comienzo hasta mediados de octubre», reconocía ayer el presidente del Cisne, Santi Picallo, que mostraba su malestar por la difícil situación que atraviesa la competición.

De los 81 partidos que tenían que haberse jugado solo se disputaron 51. Ese dato es más que suficiente para saber como está afectando el covid a la competición. «Está adulterada», apunta Picallo. De continuar este ritmo, en unas semanas habrá una clasificación «virtual» en la que algunos equipos habrán disputado tres partidos y otros todos. Y no solo eso, no pelearán una victoria en igualdad de condiciones con el resto. ¿Cómo retomará el Cangas la actividad después de tener cerca de una veintena de contagios? Su condición física y su preparación estará en las antípodas de equipos como Valladolid o Sinfín, que han disputado todas las jornadas menos la tercera -pendiente de poner fecha tras aplazarse al inicio de liga-. El técnico del Cangas, Nacho Moyano, es muy claro: «Es inviable deportivamente, lo más importante ahora es la salud y que todos estén bien, no tenemos a ninguno con una sintomatología grave, pero cómo salen. Lo que te dicen los que lo han pasado es que cuesta volver». Y esa vuelta a la pista será de forma escalonada, algo que condicionará también los entrenamientos.

El Cisne se sometió ayer por la mañana al resto de PCR para saber si hay más de los dos positivos que se conocieron el lunes. Pero, ¿qué pasará con el resto? «Esto está siendo muy lento, pero solo esperamos que no haya más. Solicitamos el aplazamiento con el Guadalajara y cuando tengamos los resultados de las PCR, los que den negativo empezarán a entrenar porque ya llevan 12 días de aislamiento».

El Cisne tenía previsto arrancar ayer la preparación, pero no pudo ser posible. El Cangas no se pone ni fecha. Pero tampoco encuentra una solución viable para el campeonato. «Es imposible encontrar una alternativa, se antoja complicado. Nosotros somos un deporte más amateur que profesional y no somos ajenos a lo que está pasando en la sociedad. Si empieza a haber sitios confinados, aquí habrá consecuencias», explica Nacho Moyano, que tendría que recibir al Sinfín y lo tiene aplazado para el 2 de diciembre. El Cisne todavía no tienen fecha para el del Guadalajara, que tendría que haber sido el próximo fin de semana, pero sí para el aplazado de Logroño. Se jugará el 18 de noviembre.

Desde que comenzó la liga las PCR obligatorias del Consejo Superior de Deportes fueron el caballo de batalla hasta que se aprobó jugar con test serológicos hechos. Pese a eso, el 30 % de los partidos no se pudieron disputar y equipos como el Cuenca, con los resultados favorables antes del partido, llegó a 16 contagios en 48 horas. Y cada una de estas pruebas le cuesta al Cisne 20 euros por jugador, o lo que es lo mismo, más de 600 euros cada partido en casa y cerca de 400 cuando juegan a domicilio.

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