La policía de Cangas se ve incapaz de controlar todos los accesos a las playas

La llegada de doce agentes aún no es suficiente para tantas vías locales


cangas / la voz

Pensaban que con la incorporación de doce policías de la academia esta semana mejoraría el control de los coches que llegan a las playas, pero no ha resultado tan fácil. Sin duda, ayer mejoró con relación al pasado fin de semana, pero no tanto como para impedir que los visitantes sin permiso llegasen con sus vehículos a los arenales restringidos al tráfico. Numerosos conductores eludían las señales, muchos por desconocimiento, otros por despiste y una parte a sabiendas de que estaban incumpliendo la nueva normativa.

Unos y otros se extrañaban al advertirles los propios vecinos de que el Concello de Cangas había restringido el tráfico en 33 de las 38 playas del término municipal y obligaba a los no residentes a dejar los vehículos a más distancia. Solo Rodeira, en el centro de la localidad, Nerga, Menduíña, Vilariño y un tramo de Liméns tienen el acceso libre.

Que falta mucho para que la medida sea conocida por la población lo demuestra que en pleno Aldán, nadie sabe si la playa del centro urbano esa para todos los públicos o solo para los coches autorizados.

Tampoco se daba ayer por aludida una familia portuguesa de quince miembros que llegó con sus coches hasta la misma playa de Areacova. «No sabíamos nada, es nuestra playa favorita y hemos venido más veces. Vivimos en Viana do Castelo», explicaba uno de sus miembros sin inmutarse por haberse saltado la señal que impedía acercarse al arenal en automóvil.

Justo en el lugar donde está colocada la indicación de prohibido continuar salvo autorizados, están dos vecinas de las inmediaciones, Josefina y Benedicta.

«Está muy bien lo que han hecho, yo vivo al lado de un paso de peatones y no podía pasar de la cantidad de coches que había aparcados antes», comenta una de ellas, a lo que la otra añade: «Sí, pero también tiene que haber vida».

La mayoría de los vecinos se muestran satisfechos de tener menos vehículos por los numerosos viales estrechos que conducen a las playas. «Yo estoy encantada, pero no todos pensamos igual. Entiendo que los que tienen negocios no estén tan contentos. Por ejemplo, mis vecinos están en la hostelería, que es un trabajo temporal, y puede ser que no les guste tanto. Es difícil encontrar el equilibrio en este tipo de situaciones», comenta Pilar, otra vecina.

Auri y Alfonso son de Ourense y están pasando unos días en la zona. «No tenemos ningún problema porque estamos en un hotel y nos dan la tarjeta para acercarnos con el coche. Lo que sí hemos notado es que aquí lleva menos gente la mascarilla que en Ourense», apuntan.

Camino de la playa de Francón, también con restricción de vehículos, vive José Menduíña. «Me parece muy acertada la medida, a la playa puede ir quien le de la gana, no se lo prohíben a nadie, solo se trata de llegar con el coche, se puede venir, pero caminando más», aclara. Recuerda que se ha dado el caso otros años de no poder acceder una ambulancia por el atasco de coches. «En realidad todo esto viene por un problema vecinal, porque se impedía el acceso a las casas. Creo que hasta que no multen, la gente no se lo va a tomar en serio. Hace falta mucha educación y respetar las normas», indica.

En esta apreciación coincide una bañista de la misma playa de Francón: «Es muy difícil controlar las playas, son muchas y siguen viniendo una burrada de coches. Está claro que de alguna manera hay que hacer controles, igual que se hace con el aforo en los bares y en otros locales. Hay que mentalizarse de que este es un verano distinto», concluye la bañista.

Señales tachadas

La Policía Local se encontró en la mañana de ayer con la sorpresa de algunas de las señales que prohíben a los coches acercarse a las playas tachadas totalmente. El acto vandálico se produjo sobre todo en las zonas de Hío. De momento no ha conseguido localizar a los autores.

Ayer su trabajo se centró en buena parte en advertir a conductores de autocaravanas y vehículos extranjeros del incumplimiento de la normativa, conminándoles a abandonar el lugar.

Los agentes ya han expedido 2.800 tarjetas que permiten el acceso con vehículo en todas las playas del municipio. La mayoría se han concedido a personas con segunda residencia y a locales de hospedaje y hostelería para que las ofrezcan a sus clientes. Los vecinos empadronados en el municipio no las necesitan.

Coronavirus

La restricción del tráfico a las playas no ha mermado las ventas a los negocios consultados. Es lo que comentaban ayer en el centro de Cangas representantes de la perfumería cosmética Avenida, de Mercaroupa, y de la pastelería confitería Venecia. En los tres casos comentaban que no se nota nada y que venden igual que siempre y tienen la misma clientela. En el último negocio advierten que en caso de que en un momento dado se note menos movimiento será porque la gente viaje menos, no por los accesos a las playas. Algo similar opinan en el Hotel Airiños: «Lo que se nota es el coronavirus».

Moaña

Las restricciones de Cangas no han repercutido de momento en el municipio limítrofe de Moaña, según comenta la alcaldesa Leticia Santos: «Notamos más gente en los últimos cinco años, porque muchas playas estaban por descubrir y al estar cerca de Vigo, los usuarios se van quedando, pero este año en especial, no». Explica la situación porque la gente se distribuye por pequeñas calas y busca otros espacios para evitar aglomeraciones.

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