«No quiero que Cangas llegue a ser A Mariña o El Segriá, me preocupa»

El próximo fin de semana habrá más vigilancia en carreteras prohibidas a no residentes


cangas / la voz

La medida del Concello de Cangas de restringir el acceso de vehículos a las playas a los no residentes para evitar la masificación de otros veranos ha suscitado reacciones dispares tras la prueba del primer fin de semana. Los vecinos, en general, lo ven con buenos ojos, excepto aquellos que tienen negocios como los leirapárkings, a los que se ha puesto un tope de unos cincuenta vehículos.

El pasado fin de semana las multas fueron más bien simbólicas y no pasaron de la veintena. La necesidad de concienciar inicialmente y la falta de policía local tuvieron mucho que ver. Otra cosa será a partir del próximo, cuando se incorporen doce agentes más de la academia. Entonces no solo controlarán los aparcamientos, sino que se situarán en las carreteras, sobre todo en las intersecciones donde están colocadas las señales, con el fin de disuadir a los visitantes sin permiso, los que no tienen primera ni segunda residencia.

«Estoy muy preocupado y es preferible prevenir a que luego nos tengamos que arrepentir, no quiero que Cangas llegue a ser A Mariña o El Segriá y quiero que la gente entienda que es por su salud», comenta el alcalde Xosé Manuel Pazos. Valora como «bastante bueno» el comportamiento de la gente este primer fin de semana, al no saturarse las playas. A ello también contribuyó que muchos vecinos de Cangas decidieron cambiar sus hábitos y acudir a los arenales durante la semana siempre que su trabajo se lo permitió, en lugar de hacerlo sábados y domingos. Incluso el arenal urbano de Rodeira, de acceso libre, no estuvo saturado.

La medida se mantendrá hasta septiembre, una vez que ya no exista posibilidad de la temida masificación. «Luego elaboraremos un plan de tráfico para la zona con el objetivo de racionalizar la circulación en las playas, de forma que los vehículos no se agolpen y a veces impidan a los vecinos salir de sus casas con los coches», indica Pazos.

Aclara que con las medidas actuales no se quiere arruinar a nadie y que en el caso de los leirapárkings se ha puesto un límite que considera moderado al tratarse de una situación excepcional y temporal. Reconoce que por estos motivos nunca podrá ser como el verano del 2019.

«No queremos estragar la economía local, los vecinos no tienen restricciones y las tarjetas para acceder a las playas no solo se dan a los que tiene segunda residencia, sino también a los huéspedes de los alojamientos y a los clientes de restaurantes. Es un año atípico para todos los sectores y hay que cuidar la salud», añade el alcalde.

Entre los que no están satisfechos con la restricciones figura la asociación de vecinos y propietarios de Viñó. Ayer presentó un escrito en el Concello en el que indica que la medida colapsó otros viales con numeroso vehículos aparcados y provocó que cientos de personas fueran caminando a las playas por carretera estrechas , lo que supone un peligro añadido. A lo anterior suma las pérdidas económicas para los negocios como los leiraparkings y chiringuitos. La entidad apuesta por que se den soluciones puntuales en cada lugar de acuerdo con sus peculiaridades y solicita una reunión urgente con los responsables municipales para abordar el tema.

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