El partido perfecto como presentación

Tras tres años alternando Luceros y Cangas, David Iglesias firma 9 goles en 10 intentos en su estreno como jugador de la primera plantilla


vigo

«A estatística está mal, fallei unha, foron nove de dez». Aunque la sinceridad le prive de un pleno de efectividad, David Iglesias firmó a sus 20 años el partido perfecto en su primer año al 100 % en la primera plantilla del Cangas después de tres cursos alternando el Luceros (el filial), al que llegó desde en Bueu, con el conjunto de Liga Asobal.

David Iglesias fue uno de los grandes protagonistas del ilusionante inicio de temporada del Cangas que se llevó por delante a un grande como el Granollers. «Sentíame moi ben. O adestrador deume confianza dende o inicio da pretempada e todo saíu redondo», comenta el lateral, identificado con la nueva propuesta de juego de ha puesto en marcha Nacho Moyano: «Nós este ano imos tentar xogar a un ritmo máis alto. Imos facer un balonmán máis rápido e máis dinámico, e a verdade é que a min gústame máis xogar con esta idea». Buena prueba son sus nueve goles, su récord anotador en un partido en Asobal y casi el doble que su tope anterior (5 al Bidasoa). El bueués marcó la temporada pasada 32 tantos en todo el curso y el reto no solo es superar esa cifra, sino ayudar con goles con asiduidad. «Nove goles non en todos os partidos, pero uns poucos menos si, para axudar ao equipo, que é o principal», comenta mientras añade las claves del triunfo las paradas de Javi Díaz, las rotaciones -«para chegar máis frescos»- y el acierto en ataque.

Su mejor tarjeta en Asobal es un paso más en un largo camino que David comenzó con cinco años en el Bueu en categoría prebenjamín. Por aquel entonces también tocó la natación, el taekuondo y el tenis, pero enseguida tuvo clara la elección y a los 15 años ya debutó en Primera Nacional. Dos después, al acabar su etapa de juvenil, el Cangas tocó a su puerta y con 17 años ya debuta en la máxima categoría del balonmano español. A lo largo de este tiempo nunca varió su posición en la cancha: «En momentos puntuais podo xogar de central, pero sempre o fixen de lateral».

Su trayectoria animó al Balonmán Cangas a renovarle el pasado verano por dos años, la manera de plasmar la confianza mutua de la dos partes. «O principal é poder xogar en Primeira División e na casa, e levar o nome de Cangas por España adiante», comenta Iglesias, que ve en el conjunto cangués un caso único en el balonmano español: «É un equipo tan do pobo... é o presuposto máis baixo de Asobal, pero que igual sería tamén un dos máis baixos se estivera na B. Que consiga manterse ano tras anos ten moito mérito e é froito do traballo de xente como Camiña ou Óscar. É impresionante».

Y aunque el triunfo sobre el Granollers sea todo un espaldarazo, David tiene asumido que están condenados a sufrir. «Oxalá teñamos un ano tranquilo, pero é difícil, hai moi bos equipos este curso», comenta mientras admite que dos temporadas atrás, cuando Pillo dejó el equipo, vivieron el momento más crítico de los últimos años.

Como del balonmano no se vive, David Iglesias hace malabarismos para combinar entrenamientos y sus estudios de educación infantil que cursa en Pontevedra con la buena noticia que los exámenes coinciden con el parón de invierno y las vacaciones de verano.

Por si fuera poco, en los tres años anteriores tuvo que combinar el primer equipo con el filial, doblando partidos los fines de semana siempre que fue posible. «Ás veces era un pouco estresante porque tamén necesitas descanso, pero por outro lado tamén é bo porque axuda ao xogador mozo a mellorar e a saber que ten que traballar máis para conseguir un posto arriba».

Ahora ya solo piensa en Asobal, y su estreno como jugador de la primera plantilla no ha podido ser más convincente. Guadalajara es la próximo parada.

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