Ellas consiguieron que el corredor de O Morrazo se convirtiese en autovía

María José fue la primera víctima mortal; sus hijas se movilizaron por la seguridad en un vial que tuvo 12 muertos

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Ellas consiguieron que el corredor de O Morrazo se convirtiese en autovía _

O morrazo / la voz

Eva Mariño conduce dos veces al día por el lugar donde murió su madre. A través del vial que surca los montes de O Morrazo, va de su casa, en Cangas, a su trabajo, en Vilaboa. Pocos metros antes de la salida de Domaio, Eva transita brevemente sobre el asfalto de sus recuerdos. Ese allí donde perdió la vida María José Gil. El 10 de junio del 2006, la primera víctima mortal del corredor de O Morrazo tenía 52 años. A través de su hija, María José deja ahora un legado: desde el viernes, la peligrosa vía rápida en la que murió se ha convertido en autovía.

A Eva Mariño le dolió la muerte de su madre, pero lo que de verdad le indignó ocurriría en el año 2010. El 27 de abril, su amiga Paula tuvo un accidente. Su madre, Josefa, murió en el acto. Tres días después, falleció un bebé de seis semanas que también iba en el coche. «Ahí ya dije: ‘‘Tenemos que hacer algo’’».

Las alarmas habían saltado en el 2009, cuando Dolores Sotelo (29 años) perdió en un accidente a su bebé cuando estaba embarazada de siete meses. Pero el 2010 en que Eva Mariño sintió la necesidad de moverse estaba siendo un año atroz. Había comenzado con un choque brutal entre dos furgonetas que provocó tres muertos en la recta de Moaña. En marzo cayeron dos más. Otros dos en abril. Uno más en mayo. En total, ocho personas perdieron la vida ese año en el corredor de O Morrazo. Ya era rebautizado como corredor de la muerte.

Los accidentes siempre se producían por choques frontales. Un vehículo invadía el carril contrario y embestía a otro. A 100 kilómetros por hora, el impacto resultaba letal. La carretera permitía circular a altas velocidades, a pesar de que no tenía mediana. Aunque transmitía la sensación de ser una vía de altas prestaciones, no lo era. Como solo estaba permitido adelantar en un tramo de 600 metros, muchos conductores lo intentaban en otros puntos del vial, obviando la raya continua.

Eva, familiares, amigos y otras víctimas empezaron a movilizarse. Convocaron concentraciones, reunieron firmas, organizaron caravanas lentas, con coches que iban a menos de 50 km/h y saturaban el corredor. Pedían el desdoblamiento. «Una vía de doble sentido a cien kilómetros por hora es una máquina de matar», repite todavía hoy Eva Mariño. Aquel funesto 2010 acabó recibiéndolos el conselleiro de Infraestruturas de la Xunta. «Tú no puedes ser objetiva», dice Eva que le dijo Agustín Hernández. Esperaban obtener una fecha, pero no la lograron. Pero siguieron peleando. «Quiero agradecer a todos los que nos apoyaron, como mi amiga Cristina, que siempre estuvo a mi lado», expresa.

Lo que sí hizo la Xunta ese año de muerte en el asfalto fue mejorar la señalización, con pintura rugosa en las líneas de los carriles, luces captafaros y la instalación de radares. Más tarde llegarían los pivotes en la línea central, a modo de falsa mediana. Y el proyecto de desdoblamiento para convertir la vía rápida en autovía. Ese proyecto, del 2010, fue presentado, precisamente, por Agustín Hernández, y contemplaba hacer dos carriles más por sentido en los 11 kilómetros que van de Rande a Cangas antes de que terminase el 2013.

En mayo del 2018, cuando se inauguraron dos tramos, el proyecto empezó a hacerse realidad. Se completó este viernes, al mismo tiempo que llegaba el verano. Con ese acto de inauguración, el corredor de O Morrazo dejó de existir. Catorce años y medio después. Doce muertos (más uno: el niño nonato de la joven embarazada) después. Y nadie invitó a las familias de las víctimas a compartir la celebración.

Eva Mariño, su hermana Carla y su prima Araceli pasean ahora por uno de los puentes que sobrevuelan los cuatro carriles de la autovía. En todos los pasos se ha grabado el escudo de la Xunta. Símbolos aparte, ellas contemplan satisfechas el vial. «Nos decían que no íbamos a conseguir nada», recuerda Araceli Paz. Sin embargo, ahí están. «Da gusto verlo», dice Carla Chapela.

El corredor de O Morrazo se puso en servicio al completo el 2 de diciembre del 2005, cuatro meses después de su apertura parcial entre Cangas y Aldán. Costó 72 millones de euros. Su desdoblamiento a autovía ha supuesto un desembolso de 56 millones, según los datos oficiales. La idea de desdoblarlo no era nueva. Ni siquiera era de Eva Mariño y las familias de las víctimas, que fueron las que presionaron. Del desdoblamiento del corredor se venía hablando incluso desde antes de su apertura. Cuando aún estaban finalizándose las obras el Gobierno gallego ya decía que en el futuro podría ampliarse a autovía y que, de hecho, las expropiaciones ya quedaban hechas.

«Eso es aún más indignante, porque si sabían que tendrían que desdoblarlo, ¿por qué no lo hicieron?», se pregunta Eva Mariño, «¿por qué tuvo que quedar tanta gente por el camino?».

«Han tenido que pasar casi diez años para conseguir algo más de seguridad. ¡¿Pero cuántos años hacen falta?!», se pregunta la delegada en Galicia de Stop Accidentes, Jeanne Picard. En el 2010, su colectivo apoyó las reivindicaciones de las familias de las víctimas. Hace un mes, acudió a Cangas a la inauguración de una escultura en recuerdo de las personas fallecidas en siniestros de tráfico. «Lo primero que conseguimos fue cambiarles el nombre de vías rápidas, que no lo son», lamenta, «y ahora hay que recordar que aunque la carretera esté bien, hay que tener cuidado con la velocidad».

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Recorremos (a cámara rápida) la nueva autovía de O Morrazo El trayecto desde Rande hasta el final de la autovía, en Cangas, dura seis minutos

Llegar de Vigo a Cangas lleva ahora veinte minutos

20 minutos separan ahora el centro de Vigo del centro de Cangas. Si no hay ningún atasco por accidente y se respetan los límites de velocidad, ese es el tiempo que se tarda en llegar de un lado al otro de la ría, según pudo comprobar ayer La Voz. Los once kilómetros de la autovía AG-46 se salvan en seis minutos. Casi toda tiene un límite de velocidad de 120 kilómetros por hora, aunque este se reduce a 100 o 90 en los túneles y viaductos. La primera mañana de vida de la nueva autovía, sábado y verano, apenas registró tráfico, porque las nubes presidieron el cielo durante toda la jornada. Con el sol estival sí que se pondrá a prueba.

El conselleiro Núñez Feijoo, con su antecesor, José Cuíña, fueron a poner la primera piedra de la vía rápida en el 2003.
El conselleiro Núñez Feijoo, con su antecesor, José Cuíña, fueron a poner la primera piedra de la vía rápida en el 2003.

La inauguración fallida de Feijoo y las dos que sí consumó

La mañana del 4 de agosto del 2005, los conselleiros del último gobierno de Manuel Fraga entregaron sus carteras a los del equipo de Emilio Pérez Touriño. Esa misma tarde, entraron en funcionamiento los 9 kilómetros de la vía rápida que permitían circunvalar Cangas y llegar a Aldán. En realidad, ese tramo iba a abrirse la tarde anterior, después de semanas acelerando las obras, pero una protesta vecinal llevó a la Guardia Civil a abortar la inauguración. Así que el conselleiro saliente de Política Territorial se quedó sin ver abierta la vía rápida. Ese conselleiro se llamaba Alberto Núñez Feijoo.

Desde que es presidente, Feijoo se ha resarcido y ha protagonizado dos inauguraciones, ya no de la vía rápida sino de la autovía. La primera, el año pasado, fue de dos tramos. La última fue este viernes.

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