Marcelli y Riobó, las grandes esperanzas gallegas: «El trial es meterle horas y más horas»

Gabriel Marcelli y Martín Riobó, subcampeones del mundo, compartirán categoría el próximo año

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Riobó y Macelli: dos gallegos en el Campeonato del Mundo de trial Los pilotos de Cangas y O Rosal asombran con su progresión

vigo / la voz

Gabriel Marcelli (O Rosal, 2000) vino al mundo con el cambio de milenio y Martín Riobó (Cangas, 2002) dos años más tarde. Son poco más que unos niños pero ya saben lo que es madurar a marchas forzadas y asumir grandes responsabilidades. Su infancia y su juventud no ha sido como la sus amigos. Mientras los chicos y chicas de su edad jugaban a la Play o daban una vuelta en bici, ellos compaginaban largas sesiones de carga física con horas y horas de entrenos sobre la moto. Gabriel incluso dejó Galicia para marchase a Cataluña con su madre para trabajar en la cuna del trial. Ambos son la hornada más fresca y prometedora del trial gallego. Dos campeones imberbes que tienen increíblemente claro qué es lo que quieren y cómo conseguirlo. La Voz fue testigo de su encuentro.

«Recuerdo a Gabri desde el Gallego y lo recuerdo como superior a todos los pilotos que había. ¡Si le llamaban Zeroman!», cuenta Martín de un Marcelli que se carcajea al acordarse de su antiguo apodo, que hace referencia a un recorrido perfecto. A sus 18 años Gabriel cerrará el 2018 como subcampeón del mundo (por segunda vez) de Trial 2 y como una de la perlas la disciplina. Su historial está plagado de éxitos y también marcado por un aparatosísimo accidente que sufrió a los 15 años al estampar la cara contra una roca durante un entrenamiento. Cualquier otro habría huido de un deporte que casi le destroza el cráneo y que todavía le obligó hace poco a volver a pasar por el quirófano, pero él no. «Es que estoy cumpliendo un sueño», dice con una seguridad a prueba de peros.

El rosaleiro tiene el don. Exactamente igual que un Martín que a los 16 años ha decidido apostar fuerte por el trial. «Lo hablé mucho con mis padres y mi tío y por el momento voy a aparcar los estudios. Voy a luchar y ver cómo va en los próximos años, y si no funciona, los retomaré». Porque ambos coinciden en que, alcanzado su nivel, encontrar hueco para la moto y los libros es realmente difícil. «Yo acabé bachillerato y busqué alguna opción para compaginar la universidad, pero no la encontré. Esta es una vida dura, no te llegan las horas a nada, sobre todo en invierno», razona Gabriel.

Ninguno de los dos subcampeones del mundo es ajeno a la realidad de su deporte. «No es fácil ganarse la vida con el trial, muy pocos lo logran, tienes que tener las cosas muy claras» y meterle horas, relata Marcelli. Pero saben que donde son felices es sobre la moto y pondrán todo de su parte para hacer de su pasión su profesión durante muchos años. «Es que a veces, cuando tengo un rato libre, no sé qué hacer, ¡me aburro si estoy lejos de la moto!», cuenta Martín.

Entregarse a la moto

La pasada temporada Martín Riobó se convirtió en subcampeón del Mundo de 125 y fue campeón de Europa júnior. Ahora dará el salto a TR2, en el que coincidirá con Gabriel, y donde formará parte del equipo Honda. Por si quedaba alguna duda, su fichaje por la firma es la confirmación de lo mucho que se espera de él. Pero alcanzar semejante nivel no está al alcance de todos. «Yo creo que es todo trabajo», dice el joven piloto de Aldán, que por el momento continuará con su base de operaciones en Cangas, donde entrena a las órdenes de su tío Mauro Hermelo y con el que trabaja sesiones agotadoras.

«El trial es de los deportes más completos del mundo del motor», le secunda Marcelli, «necesitas mucha técnica, ser valiente, mucho equilibrio y pasar mucho tiempo encima de la moto. Pero todo se resume en meterle horas, horas y más horas, aunque tienes que tener unas habilidades».

Desde muy jovencitos cada vez que competían acaparaban todas las miradas. Ahora viven en un mundo de adultos donde la responsabilidad es máxima y en el que cada uno la sobrelleva a su manera, como se desprende de su charla.

-(Gabriel): Siempre recuerdo a Martín como un chaval al que no le afectaba la presión, en las carreras se venía arriba, lo hacía muy bien y creo que lo puede hacer muy bien en Trial 2.

-(Martín): Yo siento la presión y compito con ella, pero no me afecta, para mí es positiva.

-(Gabriel): Hay pilotos que se crecen y otros que se hunden con la presión. A mí, por ejemplo, pienso que me afecta para peor, cuando compito con presión no voy tan suelto como en los entrenamientos

-(Martín): Yo es al revés. Yo entrenando soy penoso, ¡soy un desastre!, pero compitiendo, supongo que me crezco.

El próximo año convivirán en el Mundial de TR2. Marcelli luchará por el título y Martín por meterse en el top-10. Los retos de dos chavales hechos de otra pasta.

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