Cangas reclama que la Xunta rebaje las exigencias para las casas turísticas

La villa cuenta con más de centenar de viviendas que se alquilan durante el verano


cangas / la voz

En Cangas el mercado de alquiler estival es muy amplio porque hay pocos hoteles para atender a más de 50.000 veraneantes. Existen cien viviendas turísticas registradas oficialmente en las páginas web, según la concejala de Turismo, Tania Castro. Pero en la práctica son muchas más, porque algunas no se anuncian con las nuevas tecnologías, sino en inmobiliarias o en periódicos de papel o simplemente se promocionan con carteles o con el boca a boca. Arrendar una vivienda para pasar las vacaciones resulta por lo general más barato que un hotel para el caso de una familia con varios miembros. Tiene la ventaja de que se puede cocinar en la casa y no hay que gastar dinero en restaurantes.

La Xunta ha puesto unos requisitos a la hora de alquilar las viviendas y al Concello de Cangas le parecen un tanto exagerados. Por eso la concejala va a solicitar una reunión con la directora de la Axencia Galega de Turismo, Nava Castro, para intentar convencerla de que la Xunta tiene que rebajar el listón de un servicio que ayuda a las familias a tener unos ingresos adicionales durante el verano.

«Os requisitos terían que ser os memos que para abrir un furancho: un extintor, un plano da casa e pouco máis», considera Tania Castro.

Uno de los problemas que presenta Cangas para recibir turistas es que apenas dispone de 200 plazas hoteleras, sin contar con las de cámping. Esta escasez de camas hace que los veraneantes tengan que optar por el arrendamiento de una casa o apartamento. Muchas viviendas se encuentran en parajes idílicos cerca del mar y se arriendan por partes, es decir, mientras los dueños se ciñen a realizar vida en la planta superior, alquilan el bajo a los forasteros. Muchos de los inquilinos repiten de verano en verano por la buena relación con los dueños de los que acaban siendo casi amigos.

Antes de mayo

El decreto de la Xunta establece que las casas que se quieren ocupar durante el verano tienen que estar dadas de alta antes de mayo. Las que no estén al día no podrán acoger huéspedes.

Tania Castro asegura que la legalización como vivienda turística resulta cara. De entrada hay que abonar 56 euros y luego viene «todo o papeleo adicional», con lo que la factura se sitúa de media en 200 euros y en algunos casos puede superar los 500, según pone de relieve la edila.

Y es que una de las exigencias para alquilar la casa es tener licencia de primera ocupación. Pero las viviendas más antiguas no disponen de ella porque en su día no se exigía. Esto supone encargar un informe a un arquitecto par que emita una certificación, conseguir la licencia municipal, etc.

En definitiva, «no decreto de vivendas turísticas piden demasiada documentación e hai que facer una regulación xusta», sentencia la concejala de un municipio que triplica su población durante el verano.

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