Condenado un matrimonio de Baiona por añadir una cabaña ilegal a su finca con piscina y cancha de tenis

e. v. pita VIGO / LA VOZ

BAIONA

Imagen de archivo de la Cidade da Xustiza
Imagen de archivo de la Cidade da Xustiza M.MORALEJO

Los inspectores hallaron gallinas y paja en las obras para simular que construían una granja pero, en realidad, era se trataba de un adosado residencial con claraboyas, chimenea y calefacción

04 sep 2026 . Actualizado a las 01:39 h.

Un matrimonio de Baiona ha aceptado este miércoles una condena por conformidad por un delito urbanístico en la parroquia de Belesar en el 2022. Estaban acusados de construir una cabaña ilegal (aunque tenía falsa apariencia de granja o corral) en una finca rústica y agraria. Allí existía, desde hacía una década, un chalé, una piscina, una cancha de tenis, fuentes ornamentales y paseos ajardinados y empedrados. Las obras del refugio anexo invadieron un labradío afectado por el paso de canales de la red fluvial, por una carretera provincial y con protección agropecuaria, de aguas y de infraestructuras. En el 2025, los acusados demolieron la obra, razón por la que la Fiscalía les benefició con una atenuante muy cualificada de reparación del daño. 

La jueza de la plaza número 2 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo ha celebrado esta mañana la vista de conformidad. Los dueños afrontaban cada uno 9 meses de cárcel, una multa de 3.600 euros y medio año de inhabilitación para la construcción. Llegaron a un pacto con el fiscal para rebajar la pena de prisión en un 55 % y suspender el ingreso.

El ayuntamiento detectó en el 2022 que los propietarios estaban levantando una casa de planta baja en forma de letra L de 135 metros cuadrados. Al año siguiente, el arquitecto técnico municipal inspeccionó las obras, donde vio un forjado de hormigón y pilares. El Concello de Baiona abrió un expediente de reposición de la legalidad urbanística (para que demoliesen todo y dejasen el terreno como estaba) porque la vivienda estaba asentada sobre una parcela rústica. Le remitieron el informe a la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística (Aplu), que ordenó la inmediata suspensión de las obras.

En febrero del 2024, los inspectores de la Xunta descubrieron que las obras seguían avanzando, y los infractores habían colocado capas de aislamiento, cemento, granito, ventanas y puertas. La estancia central disponía de un hueco para colocar una claraboya en el techo. En una especie de porche, hallaron muebles de jardín. Las estancias tenían gallinas, paja y aperos, para simular que construían una granja. La Fiscalía recalca que, pese a las apariencias, el edificio ilegal estaba destinado a un «indudable» uso residencial. Tenían preinstalada la chimenea, una isla de piedra (oculta por palés), cuatro claraboyas y tuberías para el agua, la calefacción y el gas. Las obras se valoraron en 30.888 euros.