«Pensé que lo habían matado», relata la madre golpeada por proteger a su hijo agredido en Baiona

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El paseo marítimo de Baiona, donde se produjo la agresión.
El paseo marítimo de Baiona, donde se produjo la agresión. Alejandro Martinez Molina

Ocho jóvenes los atacaron con cinturones y tiraron al chico desde el paseo marítimo tras increparlos por «hablar francés»

14 ago 2026 . Actualizado a las 01:04 h.

«Pensé que lo habían matado», asegura la madre del joven agredido en Baiona hace cuatro días; y se quiebra al recordar cómo varios jóvenes agarraron a su hijo y lo lanzaron por encima de una barandilla en la zona de las escaleras del paseo marítimo. Ella también acabó en el suelo mientras suplicaba que dejasen de pegarles: «Parad, los vais a matar, por favor». La Guardia Civil sigue investigando la agresión grupal, ocurrida durante la madrugada del viernes. La madre prefiere mantener el anonimato, pero accedió a contar lo ocurrido con la esperanza de que sirva para evitar que nadie más tenga que pasar por algo así. «Fue algo muy violento, muy fuerte. Nunca pensé que en mi tierra pudiera pasar esto».

Ella es viguesa y vive en Nigrán. Su hijo, de 20 años, nació en Francia y está, según explica su madre, «muy orgulloso de ser español». Como cada verano, vino a pasar unos días con ella, esta vez, acompañado por tres amigos franceses. Los jóvenes salieron por Baiona el jueves por la noche. Ella los llevó y esperaba después su llamada para recogerlos. No quería que regresasen solos de madrugada ante las dificultades para encontrar un taxi. Recuerda la hora exacta del incidente: «Llegué a las 6.32 y les dije que fueran hasta la rotonda del parador». Entonces, escuchó gritos. Miró hacia atrás y vio correr hacia ellos a ocho jóvenes «con cinturones en la mano».

Los cuatro amigos echaron a correr hacia el vehículo. Tres consiguieron entrar. El cuarto quedó fuera y, según relata, comenzaron a golpearlo con los cinturones. Ella salió para intentar detenerlos: «Parad, por favor, son mi hijo y sus amigos».

Las puertas del coche seguían abiertas. Su hijo asomó la cabeza y varios jóvenes lo agarraron. «No sé si tres o cuatro, fue todo muy rápido». Lo sacaron del coche y empezaron a golpearlo. Los otros dos amigos salieron a defenderlo. La madre asegura que recibieron golpes con los cinturones por todo el cuerpo, incluso en la cabeza, y a su hijo le arrancaron la camisa. Ella gritaba que parasen, que los iban a matar.

También la tiraron al suelo. Uno de los ocho atacantes llegó a pedir a los demás que parasen: «Parad, que es la madre». Pero continuaron. Después, agarraron a su hijo y lo arrojaron por encima de la barandilla que da a la playa Ribeira. Fue entonces cuando creyó que lo habían matado. Volvió a gritar que estaban matando a su hijo, y los agresores huyeron.

Los insultos habían comenzado minutos antes. La madre asegura que, al salir del local nocturno, el otro grupo escuchó hablar francés a los cuatro amigos y comenzaron a increparlos. Su hijo pidió «un poco de respeto» y explicó que él era español. Los cuatro siguieron caminando sin que siguiese la agresión. Pero, cuando llegaron al entorno del parador, «los estaban esperando», recuerda la mujer. Cuando los vio correr hacia su hijo y sus amigos, ya llevaban los cinturones en las manos. «Sabían perfectamente lo que iban a hacer», afirma. 

Camino de urgencias

Después de la trifulca, los agredidos fueron a urgencias. No hubo fracturas, pero sí raspaduras, golpes y marcas de cinturones y hebillas, enumera la madre. Insiste en que recibieron golpes en la cabeza. Ella sufrió raspaduras y dolor en el costado, un brazo y una pierna. Lo que más le cuesta comprender es que nadie acudiese a auxiliarlos: «Nos podían haber matado. Un mal golpe». También ha intentado localizar cámaras que hayan registrado lo ocurrido y reclama más seguridad durante las noches de verano. La agresión duró apenas «dos o tres minutos», pero asegura que permanecieron después cerca de media hora buscando sus pertenencias sin ver aparecer ninguna patrulla de la policía: «No hubo nadie».

«Como madre, ha sido la cosa más traumática que he vivido», subraya. Le duele especialmente que sucediese en Galicia. Su hijo se lo resumió después: «Mami, el último lugar en el que hubiera pensado que podía pasar algo así era aquí».

Los tres amigos se marcharon el lunes a Francia y su hijo lo hace hoy. Ella termina la narración de lo ocurrido con un deseo: «Lo único que espero es que, cuando vuelvan a venir, si lo hacen algún día, tengan una experiencia muy distinta de Galicia y de esta zona».