Tan solo una decena de habitaciones seguían libres ayer en el centro urban
26 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Baiona encara el fin de semana grande de la Arribada con el mapa hotelero del centro urbano prácticamente cerrado. En la víspera del evento, y según estimaciones del propio sector, la disponibilidad no llegaba a una decena de habitaciones, una cifra residual en la cita que marca el primer gran punto de inflexión turístico del año en la villa.
La celebración medieval, que alcanza su treinta edición, llega tras dos meses en los que la meteorología condicionó de forma directa la actividad hostelera. La sucesión de temporales registrada durante enero y febrero alteró el ritmo habitual de las reservas incluso en plena temporada baja, ralentizó confirmaciones y dejó un inicio de ejercicio marcado por la incertidumbre en buena parte de los establecimientos del centro urbano. Ahora, la coincidencia entre la esperada mejora del tiempo y la Arribada dibuja un escenario radicalmente distinto.
Hoteles y pensiones del casco histórico vuelven a situarse entre los primeros en agotar su capacidad. Establecimientos como Pinzón y Bayona afrontan el fin de semana sin disponibilidad, dentro de una dinámica que se repite edición tras edición. La proximidad al epicentro festivo continúa siendo determinante para muchos visitantes, que priorizan alojarse en el corazón de la celebración. En el Hotel Bahía Bayona, la ocupación se situaba ya en torno al 95 % en la víspera. Su propietario, el empresario Ezequiel Simóns, confirma el cierre prácticamente total del mapa hotelero. «Queda un 5 %, pero entendemos que se llenará ya».
También el Pazo de Mendoza encara la Arribada con alojamiento y restauración al completo. Desde el establecimiento subrayan que el lleno coincide, un año más, con la presencia habitual de autoridades que participan en los actos oficiales programados durante la celebración medieval. Tanto sábado como domingo, el restaurante vuelve a funcionar a plena capacidad.
En pleno casco histórico, la pensión Mosquito, recién reabierta tras el descanso invernal, apenas mantenía una habitación libre en la víspera. «Viene mucha gente que repite cada año», indican desde la gerencia, destacando el perfil fiel del visitante vinculado a la Arribada.
Entre los negocios que han retomado la actividad en fechas recientes figura también O Cais, que abrió sus puertas la pasada semana tras el paréntesis invernal. El establecimiento afronta ahora su primer gran pico de demanda del año. Situación similar en Anunciada, que encara el fin de semana con cifras de ocupación muy elevadas tras su reapertura en vísperas del evento.
El contraste con el ambiente de semanas anteriores es evidente en el conjunto del centro urbano. Carteles de completo, disponibilidad residual y una intensa dinámica en restauración marcan la antesala del fin de semana más fuerte del arranque de año en Baiona.
No en todos los casos se trata del primer lleno del ejercicio. Tanto el Parador de Baiona como el Carabela La Pinta señalan que durante el invierno ya habían registrado jornadas de alta ocupación, aunque coinciden en que la Arribada vuelve a concentrar uno de los principales picos de demanda del inicio del calendario turístico.
Más allá del alojamiento, la celebración medieval impulsa también la actividad en la restauración, el comercio y el ocio. Reservas cerradas desde hace días, comedores a pleno rendimiento y previsiones de elevada afluencia acompañan uno de los fines de semana de mayor impacto económico del primer trimestre.
Tras un comienzo de año «especialmente duro» y «de caos» por la inestabilidad meteorológica, la Arribada devuelve así el pulso al sector hostelero local.