La campaña del erizo arranca a 13 euros el kilo en Baiona

Monica López Torres
mónica torres BAIONA / LA VOZ

BAIONA

Mónica Torres

Ocho barcos y cinco mariscadoras a pie cubrieron cupos

07 oct 2020 . Actualizado a las 20:28 h.

La campaña del erizo arranca con cupos completos, a 7,80 euros el kilo recogido a pie y a 13 euros el de a flote. El equinodermo mantiene su escalada de precios y el buen arranque de la temporada invita al optimismo tras un annus horribilis para todos los pósitos, que tras las pérdidas derivadas de la pandemia tuvieron que enfrentarse a la escasez de pulpo. «Tenemos la esperanza puesta en la campaña navideña para poder mitigar parte de las pérdidas. El parón del covid afectó mucho a todas las lonjas y la falta de facturación se agravó con la fallida campaña del pulpo», señala la patrona mayor, Susana González. A 21 euros se cotizó la Navidad pasada el erizo gallego de la zona pero, fuera de la temporada alta, los precios continúan también al alza. Ya se han duplicado en menos de un lustro, pasando de 2,75 a 7,80 en este arranque de temporada (porque para el de a pie se fija el precio antes de salir y por toda la marea). El margen es aún mayor en el de a flote, que ayer salió en lonja a 13 euros.

«Es el primer día que pudimos salir por el tiempo. No fue fácil cogerlo, por lo que estamos un poco desilusionados ya que igual es que hay menos y aún quedan más de seis meses por delante», índica Maximiliano Julián. Con 18 años de experiencia, es el buzo recolector del Jacqueline, que ayer faenó al sur de Silleiro, «porque es en las zonas rocosas donde no hay arena y el agua está clara». Cuando él empezó al erizo el cupo era de 400 kilos por barca pero los propios mariscadores se bajaron las cuotas para proteger el producto y ahora están en 90 por embarcación y 50 en el caso del marisqueo a pie, que pueden llegar a 70 si la marea es muy grande, explica Isabel González. Ella es la presidenta del sector y ayer destacaba la consolidación de este equinodermo y su valor para el pósito local.

«Hace cuatro años estuve en Francia, que es donde acaba la mayoría del nuestro, y ya se vendía a 1,5 o 2 euros la unidad, como en Madrid. Los precios fluctúan mucho y cada año hay también más riesgo porque los recursos siempre van a menos y hay que bajar a más profundidad, pero también mejora el precio», considera Maximiliano. Sobre la calidad del productos explica que, «el más valorado es el más grande, que tiene la gónada de mayor tamaño, y es el que encontramos más al sur, hacia las Orelludas y a unos 15 metros de profundidad».