La protectora de O Val Miñor sobrevive sin fondos de los tres Concellos

Solo recibe financiación del Ayuntamiento de Oia, que no está en la comarca


gondomar / la voz

La protectora Bai Sen Pulgas va a cerrar uno de sus años con más gastos y más animales recogidos. La entidad opera en la comarca de O Val Miñor recogiendo perros y gatos abandonados, dándoles un hogar y haciéndose cargo de los gastos veterinarios de los animales de las calles de Nigrán, Baiona y Gondomar. Sin embargo, ninguno de los tres Concellos de la comarca ha aportado ni un solo euro en el 2017 a Bai Sen Pulgas. «Prometen mucho pero al final no hacen nada. Hay un pasotismo total y absoluto por parte de los tres Ayuntamientos», se lamenta Silvia Almeida, una de las voluntarias de la protectora.

Ante la falta de financiación de los Concellos, a Bai Sen Pulgas no le queda otra opción que sobrevivir gracias a la ayuda de las voluntarias que trabajan desinteresadamente para que la protectora salga adelante, a las cuotas de los socios y a las donaciones de los particulares. Así pagan la finca de Gondomar en la que está situado el refugio.

En el último año, solamente en gastos de veterinario y de la finca en la que trabajan, la protectora se ha gastado 47.735,95 euros. Han doblado los animales recogidos respecto al 2016. Han sacado de las calles a un total de 34 felinos en Baiona, 14 en Nigrán y 9 en Gondomar. También recogieron hasta la fecha a 116 perros en los tres Concellos. En total, junto con animales recogidos en otros municipios como Tomiño, Redondela, O Porriño y otros municipios del área de Vigo, han asumido 237.

Muchos de ellos los llevan a familias de acogida después de encargarse de identificarlos correctamente, desparasitarlos, vacunarlos y esterilizarlos. En el refugio actualmente hay alrededor de 25 animales

Un cambio en las bases de las subvenciones a asociaciones de Baiona provocó que Bai Sen Pulgas se quedase sin la ayuda que hasta este año recibía del Ayuntamiento baionés. El gobierno local solo financia a entidades con actividades culturales o deportivas, lo que deja fuera a la protectora. La concejala de Medio Ambiente de Baiona, María Iglesias, asegura que están valorando la posibilidad de firmar un convenio de cara al próximo año con Bai Sen Pulgas. «Nos interesa firmar un convenio con ellos porque realizan un gran servicio», asegura Iglesias.

Paradójicamente, el único Concello que ayuda económicamente a la protectora Bai Sen Pulgas no se encuentra en O Val Miñor. La protectora firmó recientemente un convenio con el Ayuntamiento de Oia, que financia la recogida en el municipio de un número determinado de animales al año. «La alcaldesa, Cristina Correa, es muy animalista. No tienen convenio con nadie, por eso decidieron colaborar con nosotros», asegura Silvia Almeida, de Bai Sen Pulgas, en referencia a los acuerdos existentes entre los Concellos de O Val Miñor y la protectora provincial CAAN, que gestiona la Diputación de Pontevedra.

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