Mi primera cosecha contra el abandono

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

BAIONA

XOAN CARLOS GIL

El joven de Baiona Jorge Marcote Gil produce su vino en fincas que le ceden sus dueños a cambio de cuidarlas

14 may 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

El crowdfunding no sirve solo para poder hacer grabaciones de discos, documentales y películas o ediciones de libros. En el mundillo del micromecenazgo colaborativo hay proyectos tan diversos como el del baionés Jorge Marcote, que lo que pretende es sacar adelante desde O Rosal su primera cosecha de vino de autor. «Un amigo mío lo hizo el año pasado y me pareció una buena idea. Es un reto muy pequeño, pero necesario para una economía familiar donde no sobra. Y por otra parte, es una forma interesante de darse a conocer», opina.

El profesional, que forma parte del gremio, aunque como trabajador de una bodega, no como productor, indica que ha invertido todo su tiempo libre de un año a cuidar las viñas y otro año a la elaboración. «Al ser un proyecto tan pequeño y específico, mi intención es llegar directamente al consumidor final a un precio muy competitivo y ahorrarme los distribuidores», indica. «No me sirven los atajos que implican bajar la calidad para que salga más barato. El mismo proceder que yo reclamo para los de mi sector es lo que yo intento hacer», asegura. El abandono de los viñedos por parte de muchos paisanos que ya no ven rentabilidad en esta tarea es otra de las razones que animó a Marcote a agachar el lomo.

El joven, que lleva dos años como técnico de viñedos y ha ocupado puestos como encargado de bodega y ayudante de enólogo, cuenta que fueron dos los motivos que le animaron a lanzarse como productor. Uno, el afán profesional. «Si el día de mañana puedo vivir de esto sería fantástico. Llevo diez años en el sector. He trabajado en empresas de distinta envergadura y me apetecía presentar mi propuesta. Yo las respeto a todas y creo que hay hueco para la mía», argumenta. El otro tiene que ver con la pena que me da ver cómo se está perdiendo la cultura del vino». Recuerda que antes había bodegas que se nutrían de las cosechas de los pequeños viticultores que trabajaban a tiempo parcial. «Eso está desapareciendo. Les pagan por debajo del coste de producción y a las firmas les compensa más tener grandes plantaciones». Las tierras de O Rosal donde Jorge cultiva las vides para hacer su vino no son de su propiedad. Se las ceden sus dueños a cambio de cuidarlas.