Baiona deja atrás los veranos locos

Hace veinte años contaba con siete grandes locales y hoy tan solo queda una discoteca

Locales como el Persígueme Rodríguez tenían fiestas de referencia para la juventud.
Locales como el Persígueme Rodríguez tenían fiestas de referencia para la juventud.

baiona / la voz

Pilar Leyenda y sus amigas comenzaban una noche cualquiera del verano de 1995 en el Chímpate. Era el local de moda en aquella época en el casco antiguo de Baiona. En el corazón de la calle Ventura Misa, la movida de la villa calentaba motores desde las ocho de la tarde. Avanzada la noche, a eso de las tres de la mañana, desfilaba en medio de una enorme columna humana por el paseo de la playa hasta llegar a la Ladeira. Allí estaba la recta, la recta de Sabarís, donde se concentraban los principales lugares de ocio nocturno.

Hace solo veinte años. Sonaban los grandes éxitos de la movida española. Un festín de locura al ritmo de Los Secretos, jóvenes bailando con la rebeldía chulesca de los Hombres G, con el descaro al ligar de Los Ronaldos, con el color del confeti y la purpurina de Alaska, los estribillos de La Unión, la profundidad de Nacha Pop, la irreverencia de Siniestro Total... La movida en su estado más puro y salvaje.

Hace solo veinte años Baiona contaba con una amplia oferta de locales de gran aforo. En la recta había donde elegir. Del Persígueme Rodríguez se pasaba al Yaba, del Yaba a La Bici, de allí al Banús, luego al Elígeme (hoy el Niu Port)... Las horas se sucedían de copa en copa y de local en local, hasta que, a las ocho de la mañana, en última instancia, la noche iba a morir a la piscina del Villa María. Eso hasta el año 1995, cuando el entonces alcalde decretó el cierre definitivo del local.

No pocos recuerdan aquellos años locos en Baiona. La generación que fue testigo de las juergas nocturnas lamenta la actual situación. Con el reciente cierre temporal del Villa Rosa, el Niu Port fue por unos días el último vestigio de las noches noventeras y vio crecer su afluencia durante una semana. Consecuencias del cese de actividad de la única discoteca que queda a día de hoy.

En los últimos tiempos se escuchan frases recurrentes de quienes echan la vista atrás y se ponen nostálgicos. Que si lo de ahora no es nada, que si antes sí que venía gente de verdad... Pero, ¿cuánta gente había realmente en aquellos años disfrutando de la noche de Baiona? Ezequiel Simóns, dueño del Villa Rosa, fue durante un tiempo el encargado del Yaba. «Imagina, cabían al menos 700 personas las noches de los fines de semana. Hay que tener en cuenta que, además, algunos como el mío, La Bici o el Persígueme tenían un jardín trasero bastante amplio, como una terraza. Ahí cabía más gente todavía».

Suso Méndez que hoy dirige los establecimientos La Boquería, La Galería y la cafetería Pazo Mendoza, fue el dueño de La Bici en dos emplazamientos diferentes. «De lunes a jueves llenábamos el local y hacíamos fiestas temáticas. Alrededor de 1.500 personas estaban allí. Antes había muchos más locales de última hora los fines de semana. También es verdad que había menos oferta por los alrededores que ahora».

Fácilmente, se estima que podía ser unas 5.000 personas de fiesta por entonces, en los días malos de la recta.

Otro de los míticos fue El Persígueme Rodríguez. Arturo Carrera Leyenda lo dirigió entre los años 1992 y 2004. «Nunca volví a ver tanta gente de noche en Baiona como en aquellos años», asegura. Matiza, además, la diferencia de aquel ambiente con el que hay ahora. «No se veía gente tan joven de fiesta hasta tan tarde».

Como todas las juergas, esta también se terminó. El 20 de enero de 1998 la edición local de La Voz de Galicia titulaba: «Los bares de la recta de Sabarís no abrirán el próximo verano». El alcalde de la localidad en aquel momento, Manolo Vilar, clausuraba cuatro locales por «realizar una actividad diferente a la que constaba en su licencia». La recta de Sabarís languideció como zona de fiesta.

El protagonismo del centro de Baiona se acrecentó, sobre todo por dos motivos: la reapertura del Villa Rosa en el año 2003 y de la discoteca Basic (antiguo Interprais) en el 2004. Pero el cierre de Basic hace cinco años y del Villa Rosa la semana pasada han hecho que en los últimos años muchos se planteen si debe haber (y cuáles serían) nuevas alternativas de ocio nocturno en el municipio.

Muchos como Armando Guntín Carneiro «Mandi», en su día dueño del Chímpate, se preguntan en qué ha cambiado Baiona. Si es cierto eso de que no se ve tanta gente como antaño y si corresponde a un giro del enfoque turístico: «Estos negocios son una patata caliente para los alcaldes». Lo cierto es que los dueños de locales de aquella época se han reconvertido: muchos siguen dirigiendo negocios hosteleros, sobre todo restaurantes. Es el caso de Suso, dueño de la Boquería y de la Galería restauración. «Las discotecas son negocios que traen problemas consigo», asegura Armando. «Nuestro casco antiguo es precioso y atrae mucha gente, pero los nostálgicos como yo creemos que esa época dorada volverá».

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