Mondariz propone fusionarse con otros municipios y Arbo rechaza la alta tensión

El líder de los miguelianos en Oia, acusado de abusos sexuales y blanqueo de dinero


vigo / la voz

Las drásticas restricciones provocadas por la crisis económica llevaron a que la Xunta de Galicia incentivase la fusión de municipios en el 2014. Tras la unión de los ayuntamientos de Oza y Cesuras, hubo otros amagos en Galicia. Uno de ellos se produjo en Mondariz. Su alcalde, el popular Julio Alén, se mostró dispuesto a estudiar la posibilidad de fusionar este concello con los limítrofes de Covelo, Mondariz-Balneario y Pazos de Borbén. Ninguno consideró la posibilidad propuesta por Alén.

No lejos de allí, la preocupación era bien distinta. El trazado de una línea de alta tensión movilizó a numerosos habitantes de Arbo. Con diferentes actos, estas personas exigieron a las autoridades un cambio de trazado de la línea de alta tensión prevista entre Fontefría y Portugal que afectaría a zonas pobladas de las parroquias de Sela y de Barcela. Esta espada de Damocles eléctrica todavía pende de estas localidades miñotas. Aguas abajo, junto a la desembocadura del río galaico-portugués, un grupo de marineros de A Guarda estuvieron dos meses sin poder faenar en el río debido a problemas burocráticos. No fue hasta febrero cuando se alcanzó un acuerdo que normalizó la situación. El siempre rodeado de polémica urbanismo de Baiona alcanzó a comienzos del 2014 un punto de gran efervescencia. Treinta y cuatro bungalós ubicados en la playa de Ladeira fueron derribados ese año. La orden judicial de eliminación estaba dictada desde el 2005.

Casi enfrente, Gerardo Herrero rodaba la película La playa de los ahogados, basada en la novela homónima de Domingo Villar. En Nigrán se pudo ver aquella primavera a conocidos actores y actrices, como Carmelo Gómez, Celia Freijeiro y Marta Larralde, entre otros.

En Gondomar, por su parte, los padres del colegio público Souto Donas emprendieron una campaña para sustituir las bandejas de plástico del comedor por unas de metal. Consideraban que las primeras presentaban riesgos para la salud de sus pequeños. Como Xunta y Concello no tenían la misma opinión, los padres compraron las bandejas de metal.

En O Porriño y Tui brotó un conflicto entre vendedores ambulantes de etnia gitana, que llevó a los conocidos como zamoranos a huir de sus hogares ante las amenazas recibidas por el otro grupo, que asumía su identidad gallega.

Pero donde se centró el interés judicial metropolitano se centró en la secta religiosa conocida como los miguelianos, ubicada en Oia. Su líder, Miguel Rosendo da Silva, fue acusado de numerosos delitos, como los abusos sexuales y el blanqueo de dinero. La Voz siguió de cerca el caso y contó cómo el Obispado de Tui-Vigo tuvo que actuar de forma tajante para al destaparse que familiares habían hecho llegar denuncias al obispo.

En el ámbito político, el principal movimiento se produjo en Arbo, donde el PP, apoyado por los independientes, ganaron una moción de censura que apartó de la alcaldía al nacionalista Xavier Simón.

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