Los peregrinos se abonan a los barcotaxis para cruzar el Miño

Monica López Torres
mónica torres CAMINHA / LA VOZ

A GUARDA

Mónica Torres

Los profesionales que cubren la ruta Camiha-A Guarda hablan de «locura», con 400 viajeros al día hasta septiembre

25 oct 2022 . Actualizado a las 00:20 h.

Los barcotaxis están de moda en el Miño y salvan el Camino Portugués de la Costa en su mejor Xacobeo. Los peregrinos comenzaron a usar los servicios de los pescadores lusos reconvertidos al sector turístico hace ya unos años, pero solo para capear los parones puntuales del último ferri que queda en la desembocadura del río, que lleva en el dique seco desde agosto del 2021. Los datos con los que cierran la temporada alta de peregrinos evidencian el tirón de esta ruta jacobea y de los barcotaxis, aun cuando desde abril funciona el Xacobeo Transfer, un servicio de lancha promovido por la Xunta.

«Este año ha sido una verdadera locura al no haber ferri, que llevaba hasta 40 peregrinos por viaje. En verano, y hasta finales de octubre, la media era de 50 clientes al día, con más de 80 muchas veces, por lo que hubo jornadas en las que desplazamos a más quinientos viajeros al día desde Caminha hasta A Guarda», apunta José, que está al frente de Taxi Mario, el veterano de la flota que hace este servicio. Los usuarios pueden reservarlo con antelación o al llegar a la Foz del Miño, sin tener que esperar. Cruzar en las pequeñas lanchas llenas de publicidad se ha convertido en un aliciente más de esta ruta jacobea.

En la parte contraria de la balanza están la hostelería y el comercio de los dos municipios de la desembocadura del Miño. Al no poder cruzar el río con los coches en el ferri, los negocios aseguran haber perdido decenas de clientes, especialmente los de los puertos, puntos habituales de intercambio, sobre todo los fines de semana. «Además de peregrinos o turistas a la Ínsua, también tenemos clientes que disfrutan en bicicleta de la ecopista y al llegar a Caminha cruzan para comer en España y vuelven», apuntan. El flujo es siempre desde la ribera lusa porque «cuando los portugueses van a España es solo para comer marisco», defiende el encargado de Taxis Mario. La hostelería caminhense se resiente más, asegure.

En lo días de buen tiempo, los barcotaxis aventajan a cualquier otro servicio de transporte, al menos en el caso de los peregrinos. La explicación está en lo rápido que es cruzar los dos o tres kilómetros que separan ambas riberas (en función del destino que se elija), ya que no se superan los cinco minutos. La capacidad media de las embarcaciones es de nueve personas más el patrón. A diario, hay tres barcas en la playa de A Foz y otras dos en la explanada del club de remo, donde también tiene su atraque el Xacobeo Transfer, con la misma capacidad pero con horarios programados.

El precio es siempre de 6 euros por pasajero, al igual que el Tranfer, pero los barcotaxis hacen el servicio según van llegando los peregrinos, por lo que pueden cruzar el Miño con uno o con nueve pasajeros sin que varíe el coste del billete. Otra ventaja es que ellos pueden elegir el punto de llegada.

Mónica Torres

«Este año no han venido peregrinos japoneses. la mayoría son alemanes, italianos, franceses, españoles y portugueses», indican los taxistas.

«En marzo hice el Camino Francés, también yo sola y ahora el Portugués, porque me encantó la experiencia, la gente y el paisaje», apunta la peregrina belga Delfine.
«La ruta lusa nos ha conquistado por la naturaleza, su espiritualidad y su gastronomía. la dieta del bacalao, el vino verde y el de 0porto, con pastel de nata, es fantástica», considera el matrimonio francés conformado por Chantelle y Filipe.

Más de un año sin ferri y una década sin cafetería

La actividad económica y cultural de Caminha y A Guarda, unidas desde 1995 por el Santa Rita de Cassia, se resiente por su ausencia más prolongada. El último viaje del transbordador fue en agosto y o se prevé que vuelva a operar como mínimo hasta el próximo verano debido a la «complejidad de las obras para arreglar el muelle de atraque de A Pasaxe», según indicó la directora de Portos de Galicia, Susana Lenguas, en la reunión que mantuvo con los alcaldes de ambos municipios. El presupuesto supera los 300.000 euros. Los barcotaxis no son la mejor alternativa a partir del otoño. También sigue sin actividad la estación marítima, cerrada hace diez años. Nunca se llegó a cerrar una concesión y, de momento, tampoco hay alternativa.