El culto a la lamprea pervive en el Eo en Casa Barbeiro, 15 años sirviéndola

Fina García, la experta cocinera, reconoce que no le gusta: «Ni probarla»


vegadeo / la voz

Es un plato que no entiende de ambigüedades, o lo adoras o lo repudias. Con tantos detractores como apasionados partidarios, reivindicada por la alta cocina como un manjar gastronómico, la lamprea agota los últimos días de la temporada. Este vampiro marino (ciertamente feo, con su boca en forma de ventosa) que se alimenta de la sangre de los pescados, un eslabón perdido sin escamas ni aletas, que pasa su vida entre dos aguas y regresa a los ríos para desovar y morir, sigue viéndose por el Eo, donde antaño ganó fama. Su pesca está prohibida, pero hay un rincón en el núcleo ribereño de Abres (Vegadeo), donde se le sigue guardando culto y es presentada como una de las especialidades. Es Casa Barbeiro, un negocio familiar con bar, tienda y restaurante, donde la cocinan desde hace quince años y la sirven previo encargo.

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El culto a la lamprea pervive en el Eo en Casa Barbeiro, 15 años sirviéndola