Segundo sabotaje contra el radar de la carretera que une Baiona y A Guarda

Los autores del acto vandálico rompieron cristales de las cámaras a 3 metros de altura


oia / la voz

El radar fijo de Mougás, en el Concello de Oia, ha sufrido un nuevo sabotaje. Es el segundo en dos años, pese a que hace justo uno que entró en servicio. Este nuevo acto vandálico coincide precisamente con su primer aniversario en funcionamiento. Alguien quiso dejar el sistema inoperativo y ayer por la mañana los dos cristales de las cámaras estaban rotos. Quien haya sido tuvo además que emplearse a fondo y, aunque los hechos se hayan producido posiblemente de noche, tuvieron las luces o la puntería suficiente como para conseguir romper los cristales, ya que están a unos tres metros de altura.

La primera vez que atentaron contra este radar, ubicado en una recta de la PO-552 que une Baiona y A Guarda, fue en diciembre del 2018, cuando ni se había estrenado. También se descubrió un lunes y, en aquella ocasión, el sabotaje consistió el pintar con espray naranja tanto la estructura como las ventanas por las que se toman las imágenes de los vehículos que exceden el máximo de velocidad permitido.

Además, se da la circunstancia de que este radar se situó en el punto kilométrico 29 de esta vía, dentro de un plan especial puesto en marcha por la Dirección General de Tráfico para dar mayor seguridad a las carreteras convencionales de doble sentido, que son en las que se producen hasta el 80 % de los accidentes mortales. El radar tiene una señal previa de aviso y, además, es fácilmente visible para todos los conductores ya que tiene más de tres metros de altura, base de cemento y una placa solar en lo más alto.

Forma parte del grupo de 16 cinemómetros fijos que hay en la provincia (47 entre fijos, móviles y uno de tramo). Incorporan tecnología de última generación que permite detectar los excesos de velocidad en ambos sentidos con mayor exactitud y captar las imágenes en movimiento.

El primer sabotaje pasó sin que se hubiera informado de ninguna persona identificada o denunciada por estos daños. Tampoco se sabe si detrás de estos hechos están las mismas personas. Pero lo que sí parece evidente,es que los autores no conocen la peligrosidad de este vial ni las consecuencias de los excesos de velocidad más allá de multas que se pagan con dinero.

Solo en este tramo de la PO-552, a menos de cincuenta metros y a nos más de quinientos, se han sucedido en los últimos años demasiados accidentes de circulación, pese a ser una recta de gran visibilidad.

Un vehículo arrolló a un ciclista de 64 años, natural de Vigo, en el año 2015 y dos años después se produjo otro por alcance. También se produjeron vuelcos y numerosas salidas de vía de vehículos que acabaron empotrados contra propiedades privadas. Ahora, además, es una zona con alta densidad de ciclistas y de peregrinos.

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